La Frase de Hoy

15 de marzo de 2019

Un poco de categoría

Cuando algo de principios no hacen daño

Hace rato leía un capítulo del libro de un buen amigo mío, buen libro por cierto, que es una novela que define mucho una serie de épocas desde una raíz antropológica hasta las vivencias mismas propias de una buena novela. Mexicanos tanto mi amigo como la novela, con una calidad increíble y la libertad que ofrece un libro bien escrito para echar a andar la imaginación. Lo leía mientras escuchaba un poco de Heavy Metal que, aunque no es precisamente el estilo que sigo, me gusta escucharlo de vez en cuando y ciertamente escuchaba el grupo manejado por un buen amigo mío cuyo vocalista es otro buen amigo mío. La cosa es que hacía ambas cosas a la vez, leer y escuchar pero antes de desviarme por la tangente, para variar, y retomando el tema, me quede pensando mucho respecto a ambas cosas, el libro de uno y la música de los otros. Me iré por el atajo del libro para empezar y a modo de poder ilustrar algo que una conocida me dijo no hace mucho: "El peor enemigo del mexicano es el mexicano" aunque yo le concedería variantes a la sentencia y diría que no es enemistad, más bien es asunto de educación y, sonara petulante, hasta de cultura.

El amigo escritor me regaló su libro y yo hice lo propio con mi música ("Rooted Time", Vassy Courtes 2017) el insistió en cubrir el costo del disco y yo me negué, a menos que el me aceptara el costo de su libro y total que quedamos a mano. La diferencia entre él y yo fue que el hizo ciertas cortesías para que propios leyeran su obra mientras yo no regalé nada a nadie a pesar de que su libro es un libro en forma y mi disco lo sigo apreciando como un DEMO (desde luego que uno es su propio juez). La cosa es que mi amigo escritor marcó su entusiasmo compartiendo su libro con su círculo cercano y yo fui parte de ese honor pero me quedé pensando por mucho tiempo si él hacía bien en regalar su trabajo. Claro que es su trabajo y él decide si lo regala o no pero pensé en las horas de investigación, revisión, consulta, otra revisión, otra consulta y correcciones múltiples para luego perseguir a su editor y finalmente sacar a la luz su trabajo. Aquí el punto, de todos los que recibimos una copia de su libro noté que pocos lo habíamos leído realmente. Es decir, pocos realmente logramos apreciar lo que en contexto mi amigo quiso expresar en su libro y eso me pareció un poco lamentable.

Pero no perderé de vista el punto objetivo. En la élite en que se desenvuelve mi amigo el escritor hay muchos otros creativos que sí leerán el libro, ellos sí pagarán por el mismo o agradecerán sinceramente el obsequio pero no el personal técnico que le rodea (secretarias, chalanes y la gente de a diario que se preocupa más de las ventas de la empresa y de sus problemas personales que de leer un libro) y no es culpa ni de mi amigo el escritor ni de su libro sino de la visión de esas personas. Existe muy poca gente que se tome la molestia de leer un libro impreso o de escuchar a fondo un buen disco de heavy o de rock en modo general, casi siempre se trata de personas que leen literatura ligera, si es que leen, o de las que aseguran la frase estándar: "Me gusta escuchar de todo", como para librarse un poco del compromiso pero en resumen es difícil obtener un criterio para calificar un trabajo extenuante como es precisamente escribir un libro o hacer un disco de heavy o de rock. Pocos apreciarán realmente el esfuerzo detrás del trabajo y tristemente es la gente mas cercana la que ejerce la involuntaria injusticia de no apreciar ese esfuerzo.

Pero retomando también aquello de: "El peor enemigo del mexicano es el mexicano", pienso que aunque es bien cierto, también influye el asunto de la categoría porque en la cultura latina hemos dejado de pensar que existen formalidades incluso para declinar, somos muy agrios para criticar y peor aún no solemos hacerlo de frente y cuando esto sucede lo hacemos de una manera desalmada y ya a un nivel de desquite, de afrenta, destructivo y revanchista, somos incapaces de sentir empatía por el esfuerzo y la dedicación. Si bien es triste de por sí que nuestros propios allegados lo piensen dos veces para apreciar nuestro trabajo, es desolador ver que las actitudes más destructivas vienen de gente que se supone ha sido incluso testigo del duro proceso de este trabajo.

Puede ser que yo sea malo, muy malo, para apreciar el Heavy Metal pero sé cuando un trabajo es bueno pero desde luego sé cuando un libro está bien escrito y me gusta aprender de propios y ajenos, me gusta tomar ejemplos y fortalecer mis conocimientos y por ende me da gusto poder afirmar que muchos vienen de personas de las que he tenido el gusto de tener enfrente. Sí es cierto, soy muy bocón pero a veces es mejor decir una palabra honesta antes de subirme al carrusel de los falsos elogios y lo que digo en este artículo es un verdadero sentir sobre el tema de querer compartir tu trabajo. Probablemente no sea la persona mas calificada para criticar este tipo de obras pero sí sé que respeto mucho el esfuerzo de quienes las hacen, así sea el vecino que hace un ruido ensordecedor con su podadora temprano los domingos.

Es cuanto.

Messy Blues.