La Frase de Hoy

12 de septiembre de 2018

La Hostería del Bohemio 2

Parte II - La Hostería del Bohemio, Salvatierra, Guanajuato.

En el posteo anterior, porque este es un blog no un periódico, mencioné a Grosso Modo lo que pretende ser una biografía express de La Hostería del Bohemio de la Ciudad de México dejando pendiente lo que yo llamaría su "Alter Ego", más que sucursal, pero en la ciudad de Salvatierra, Gto. México. Primero habría que mencionar cuántas sucursales tuvo La hostería del Bohemio y citaré que, aparte de Salvatierra, nunca tuvo, ni tiene por cierto, sucursal alguna. En el grupo empresarial de las Industrias Rivera, S.A. de C.V. hubo, cierto, varios rubros desde el proceso de azúcar en sobre, café en paquete, un periódico, varios restaurantes y por razones sentimentales mantuvieron a La Hostería dentro del manejo financiero. Ahora bien, ¿por qué le llamo yo "Alter Ego" a esa única sucursal que tuvo La Hostería del Bohemio?, pues decirlo profundamente implicaría ventilar asuntos familiares y eso no es correcto pero sí es verdad que la esencia misma de ambas fue bastante diferente. En la reseña podrán ver un poco de eso.

Cuando recién se inauguró la Hostería en la Ciudad de México en realidad había poca gente que le tuviera fe, Don Rafael Rivera Trujillo era constantemente criticado por sus "Excesos Excéntricos" y la familia no era la excepción lanzando los calificativos, mi madre, esposa del señor Rivera, también solía lanzar cuestiones respecto a lo práctico que pudiera tener semejante idea pero La Hostería del Bohemio se fincó satisfactoriamente como negocio un año más tarde y fue entonces que el resto del mundo comenzó a elogiar (y hasta vanagloriarse de) el repentino éxito del café. Asunto que no pasó inadvertido para la abuela Doña Pilar Trujillo (aquí es donde esto se hace interesante para Salvatierra, nada más) y, de acuerdo a quienes me platican los hechos (tías mías especialmente), mi padre Don Rafael Rivera Trujillo y la abuela tuvieron un tiempo la idea de hacer otra cafetería en Salvatierra en lo que hoy se conoce como "Biblioteca Municipal" por el lado de la calle de Zaragoza (también es conocido como Portal del Carmen o Explanada de Agustín de Carranza y Salcedo).

En esos aciagos días de 1966, Don Rafael y un abogado llamado José Carmen Muñoz iniciaron su mini café, una versión minimalista de La Hostería de acá de la Ciudad de México, y dieron marcha a una serie de encuentros y desencuentros. Por un lado la aceptación convenenciera de la élite de entonces, ya saben (los salvaterrestres), Isabel Soriano, Pedro Huchin Tun, Aída Guerrero y varios adictos al primer plano por el ala de ultraderecha en el pueblo, perdón "Pueblo Mágico" (jajajaja bueno, si ustedes lo dicen). Pero también estaba el asedio de figuras musicales como Zoila Flores y el Trío Salvatierra que intentaron actuar en el lugar sin mucho beneficio obtenido. Hacia 1967 la abuela tomó las riendas del café y se llevó todo al 425 de la calle de Hidalgo en Salvatexas, no perdón, Salvatierra, Gto. justo frente a la paletería-nevería de Don Lamberto Aguilar, "La Regia", que también tuvo su historia y leyenda en Salvatexas. Justo en ese año sucedieron demasiadas cosas pero la cafetería mereció que Don Rafael enviara desde la Ciudad de México hasta allá un piano de muro para amenizar. La casa mencionada es aún hoy una propiedad histórica que de hecho debería estar protegida por el INAH y tiene en cierto modo la configuración establecida por la matriz en la Ciudad de México, es decir, habitaciones, patio principal y una fuente en el medio. Dicha casona ocupa casi una cuadra desde Hidalgo hasta la mitad de González Ortega hacia el sur y hacia el norte colinda con un templo llamado "Oratorio". Por estar en el centro de la ciudad su popularidad se impuso a otros lugares que también clamaban su nombre como la Nevería Susana, Nevería El Carmen, Lonchería El Médico y las meriendas nocturnas dentro del cuadro formado por el Jardín Principal en donde se encuentran la Parroquia de La Luz y el Ayuntamiento Municipal.

Pero finalmente la gracia y encanto de La Hostería del Bohemio radicaba en la intimidad que ofrecía, el romanticismo de su música dominguera en vivo (entre semana Santo y Johnny Farina se encargaban de hacer ameno el momento en sus discos de vinil publicados por Peerles). A diferencia de la capitalina, La Hostería de Salvatierra sí tuvo sus momentos de coqueteo con lo comercial como la Pepsi Cola y hasta emparedados (Sandwich) que desaparecieron casi en seguida. Se servía virtualmente lo mismo con algunas diferencias. A saber:
  • Café de olla
  • Café americano
  • Helado Bohemio (helado de vainilla con un poco de rompope)
  • Té (manzanilla, limón, hierbabuena y negro)
  • Limonada
  • Naranjada
  • Pastel
  • Helado (fresa, vainilla, pistache, ron, napolitano y nuez)
  • Nieve (limón, naranja, fresa y mango)

Como en la capitalina, en la cafetería de Salvarrancho se estilizaba romancear como en los tiempos porfirianos. Las chicas sacaban sus mejores vestidos y peinados MOD, las proletarias de manera sencilla pero las de "alcurnia" lucían sus prendas traídas de EEUU y/o Europa asimismo sus joyerías. Los jóvenes utilizaban trajes formales y los proletarios los conseguían en pagos en tiendas departamentales de Querétaro y los pagaban a un año en tanto los de "alcurnia" usaban el último grito de la moda (con tres años de retraso) emulando a unos Beatles que se habían vestido así durante la beatlemanía, misma que hacía poco más de un año que había dado paso al Sargento Pimienta y lo festivo de sus indumentarias "Pop", plenas de colores, pantalones acampanados y melenas. La abuela odiaba a los melenudos, como toda la gente conservadora del momento también se quedó atrapada en el Art Decó de los años 1940's y trató de regresar tales decoros a la fuente del café poniendo gardenias sobre el agua y vendiendo pequeños arreglos de rosas (de hecho también puso una florería en la cafetería de la Ciudad de México). La época de gloria de La Hostería del Bohemio fueron irónicamente el momento de cambio mundial hacia los choques de 1968 en términos políticos e ideológicos y, mientras el mundo se pasaba a protestar contra Vietnam, los hippies tomaban la sociedad por tempestad y comenzaba la decadencia del Rock and Roll, La Hostería del Bohemio en Salvatierra era el sitio de lujo para vivir la sociedad petulante en toda su expresión moral.

1967 fue el año en que Don Rafael Rivera Trujillo perdió la vida en un accidente de auto (por eso odio manejar) y eso impactó tanto a La Hostería original, la de la Ciudad de México, como a la de Salvatierra y el descenso en cierta calidad del servicio fue un tanto evidente en esta última. Aún así 1968 se marcó como el mejor año en la historia de este café provinciano y su música semanal se recargaba en discos LP de, ya los mencioné, Santo y Johnny y el organista queretano Juan Torres. Repentinamente había algún espontáneo local y hacia 1969 y 1970 fueron Zoila Flores (quien con el tiempo se convertiría en Zoyla Flor) y el Trío Salvatierra quienes se coronaron campeones y estrellas de La Hostería del Bohemio cada domingo alternando con quien también fuera el pianista oficial del café en la capital, Marco Antonio Hidalgo, a quien la abuela le pagaba viáticos y salario por tocar en Salvatierra, cada domingo. Esto duró un buen rato y el café fue el semillero de muchos valores musicales locales hasta bien entrados los años 1970's en que La Hostería ya se hallaba compitiendo con nuevos negocios como la famosa "Luigi" y el primer antro de Rock en todo el estado de Guanajuato, el también mítico "Walrus", ambos negocios también desaparecidos hoy en día.

Mientras en La Hostería del Bohemio se seguía delicadamente apostando por "las buenas y románticas costumbres" ya consideradas un tanto pasadas de moda en ese entonces, el "Walrus" se destacaba por ser todo lo contrario. El Walrus presentaba con su titular, Miguel Ángel "El Sheik" Camarena, y su guitarra Gibson, lo más nuevo en el Rock más pesado existente así que si en La Hostería se apostaba por una juventud conservadora, políticamente correcta y sujeta a la disciplina obscurantista de la misa de gallo con golpes de pecho, en el Walrus se apostaba por escuchar lo más reciente de Deep Purple y Black Sabbath y, por lo mismo, en los antes mencionados Isabel Soriano y Pedro Mateo Huchin Tun con la comparsa convenenciera de Efrén y Aída Guerrero, La Hostería encontró un apoyo involuntario cuando estos hicieron causa por desaparecer el Walrus y todo aquello que atentara contra las buenas costumbres de la alta sociedad salvaterrestre. Lograron su cometido a finales de los 1970's dejando a La Hostería del Bohemio compitiendo con La Luigui, en contexto más cercana al modelo de Fuente de Sodas establecido por Estados Unidos, muy a la "Pepe el de Los Archies". Antes del final del Walrus, este estuvo a punto de hacer caer a La Hostería cuando Doña Pilar mudó el negocio en una jugada que apostaba todo contra nada ya que, si bien el nuevo destino era una casi mansión de bastantes metros cuadrados y un patio enorme para alojar eventos empresariales, su ubicación era no mala, simplemente era la peor de todas. De estar en el centro de la ciudad, La Hostería del Bohemio se cambió al 313 de la calle de Ignacio Ramírez del popular pero por ese entonces poco concurrido barrio de San Juan, destacando el hecho de que se trataba de un rincón al sur de la cabecera municipal considerado como marginal y conflictivo y al que la clientela de costumbre no estaba muy dispuesta a seguir a La Hostería. Doña Pilar tuvo que ofrecer en renta para eventos de fin de semana su predio para poder costear las pérdidas que había dejado la mudanza, pérdidas que duraron por lo menos de 1976 a 1978 en caída libre.

En esta parte de la historia de La Hostería de Salvatexas, habrá que mencionar bien la presencia de algunos personajes pintorescos como Pedro Escamilla y Gustavo de la Vega. Pedro es, creo todavía, un cocinero de garnachas que se hizo popular por su manera de preparar cenas de mercado al modo de antojitos y fue tan lambiscón con Doña Pilar que su palabra era la ley para ella al grado de manipular muchas de las más serias e importantes decisiones a futuro, asunto que representó la ruina para Doña Pilar, cabe decir. Gustavo de la Vega por su parte fue popular entre los conservadores por su forma de cantar y hasta hoy creo que nadie a podido superarlo en ese sentido, pero entre la juventud el popular no era Gustavo sino sus dos hijas lo que eventualmente convirtió al cantante en un sujeto amargado y conflictivo. A mí no me caía ni bien ni mal pero cuando años más tarde todo mundo despreciaba a Gustavo yo lo defendí y lo traje de nueva cuenta al escenario, por eso me indignó mucho enterarme después que él había tratado de difamarme. Pero la cosa es que ese señor Gustavo dio nuevos bríos a La Hostería del Bohemio entre 1976 y 1978 y mucha de la clientela de costumbre regresó, esta vez con hijos y todo, a la nueva versión del café. A este punto vale comparar esta sucursal con la matriz en Ciudad de México ya que mientras en Salvatierra Doña Pilar pugnaba por repuntar, en la capital la cafetería ya era miembro de cámaras de negocios y comercio y la secretaría de turismo la había ingresado a catálogo por su estilo colonial (aquí la importancia de no perder de vista que La hostería no es La Hostería sin ese detalle, lo colonial). Por ese punto es que en ese momento una era el Alter Ego de la otra.

Ahora bien, hay un detalle harto importante que se debe mencionar y es el hecho de que desde sus inicios en 1966 La Hostería del Bohemio de Salvatierra, gto. estaba subsidiada por la de la Ciudad de México. Así es, para quien desconozca el detalle será sorprendente saber que los insumos del café estaban cubiertos por la administración del negocio en la Ciudad de México y este subsidio comenzaba a causar un gran peso de déficit bien entrado el año de 1980 que marca también el final de los eventos de modalidad "Disco" que Doña Pilar organizaba para sanear las cuentas. Aún así y con todo y su evidente decadencia, La Hostería del Bohemio se mantuvo firme hasta 1989, cuando ya los hijos de los primeros clientes andaban de novios y emigrando a ciudades como México, Guadalajara, Monterrey y Querétaro y en otros casos se fueron a los Estados Unidos. Cuando La Hostería del Bohemio en Salvatierra cerró sus puertas, mucha gente pensaba que hacía años ya lo había hecho, para muchos fue abandono y para otros fue descuido comercial de la ciudad pero lo cierto es que Doña Pilar le regaló, prácticamente, la propiedad a cierto corredor de bienes raíces quien en realidad era prestanombres de Vicente Aguilar, conocido como "El Texano", quien a su vez vendió la misma a una cooperativa que finalmente no pudo con el paquete y dejó el predio en pleito permanente bajo un fideicomiso que aún hoy no logra resolverse (y ni se resolverá, dijo el otro).

23 años de Hostería del Bohemio son ya parte de la historia cultural de Salvatierra, Gto. a pesar del final poco digno que este tuvo y es muy cierto que hay gente que aún la recuerda con cariño pero habemos quienes tenemos pocos recuerdos reconfortantes de esta y solemos pensar tristemente en el papel protagónico que nos tocó tener. Aún hay familiares de nosotros en Salvatierra, casi todos Trujillo pero en mayoría descendientes de los Escamilla Trujillo y Zavala Trujillo, algunos Zamora en el área del molino aceitero y algunos más en el fraccionamiento Salvatierra 2000, sin olvidar a la entrañable tía Nico Zavala que nos soportó a todos nosotros aún con nuestra forma bipolar de ser. Ella aún está en Salvatierra, testigo de todo aquello que brilló y que hoy hace destellos desde el pasado.

Gracias por la paciencia.

Messy Blues, el peor portado de los Rivera.

La Hostería del Bohemio

Parte I - La Hostería del Bohemio Ciudad de México

Mucha gente en la Ciudad de México aún recuerda la mítica y legendaria "Hostería del Bohemio" que hizo las delicias románticas de muchas parejas que fueron novios entre 1965 y 2009, cuatro generaciones diferentes. De esa gente ya son muy pocos y tendrán una edad algo avanzada quienes recuerden sus inicios en aquellos locos años sesenta. Incluso hay quienes se atribuyen hoy en día ser propietarios de la Hostería original pero en realidad esta ya no existe y su propiedad es originalmente de mi padre, Rafel Rivera Trujillo y el señor Alberto Usobiaga, abuelo patriarca de la familia Usobiaga que hoy administra la propiedad donde nació La Hostería del Bohemio en 1964.

En esa época México aún era inocente, plagado de recuerdos de un Pedro Infante mexicanista a tomo y lomo a través de sus películas rancheras y musicales, todo un macho bonachón mexicano. Pedro acababa de partir siete años atrás y a la gente de la ciudad aún le dolía que Pepe el Toro se hubiera marchado y que dejara los barrios del centro de la ciudad con un profundo vacío y bajo el miedo social del amenazante comunismo soviético que pugnaba por colocarse en América Latina a través de Cuba en donde hacía poco los cubanos disidentes a Fidel trataron de tomar Playa Girón (batalla de Bahía de Cochinos) y derrocarlo sin conseguirlo. México tenía ya dos vertientes ideológicas, la tradicional basada en el catolicismo como esencia y la liberal basada en literatura derivada de Karl Marx. Pero había una nueva corriente venida de Londres Inglaterra, el movimiento existencialista que a su vez brincaba de California en los Estados Unidos y al mismo tiempo estaba en la cornisa del espíritu colectivo la guerra de Vietnam y todo esto era tema de charla entre periodistas de élite. El famoso Club de los Elogios Mutuos formado por intelectuales de la época estaba lleno de columnistas, pintores y músicos de contracultura y se escudaban en una alta muralla de exclusividad que no se franqueaba a nadie a menos que tuviera un puñado de buenos libros en su haber de lectura, una correcta ortografía y una clara tendencia a la música no popular, el jazz cool.

Pero la Hostería no surgió bajo la visión de negocio, de hecho era un pasatiempo. Don Rafael Rivera Trujillo buscaba un lugar de reuniones entre él y sus compañeros periodistas ya que en la cafetería de "Novedades", periódico donde Don Rafael era columnista, había temas que ellos no podían abordar libremente, aparte de lo difícil que resultaba poner música al gusto por esa época (discos de vinil principalmente). Así de ese modo Don Rafael cayó en una lonchería (Lonchería Amalita) que vendía las populares quesadillas fritas hechas de carne, sesos, queso, papa, etc. y le gustó el lugar, un local variopinto alojado en el 107 de la Avenida Hidalgo en la Colonia Guerrero, frente a la Alameda Central a donde el periodista comenzó a llevar a sus amigos. Con el tiempo se hizo amigo del propietario del edificio de Av Hidalgo 107 (un antiguo edificio colonial que era vecindad por ese entonces), Don Alberto Usobiaga, quien de repente entraba al mismo negocio a comprar algo de comer. Viendo que la comunidad de periodistas era cada vez más grande, Don Alberto les ofreció una mesa exclusiva en la entrada contigua al negocio de quesadillas (por donde se entraba a la vecindad) y colocaron una pequeña estufa para calentar el café que los bohemios en tertulia bebían en sus arengas socio políticas. La creación de la hostería del Bohemio resulta bastante más peculiar de lo esperado.

Don Rafael Rivera, hijo de padres divorciados, buscaba afanosamente tener un círculo íntimo de profesionistas con su manera de pensar, Beatnik, y le concedió cierto decoro a todo eso poniendo una vieja radio de transistores en una estación naciente de Jazz y luego compró un aparato novedoso en donde se podían tocar discos de vinil sin necesidad de tener un mueble de consola como todas las casas pudientes de aquel entonces. Así de esa manera una noche, porque la bohemia comenzaba a las ocho en punto de la noche, llegó un despistado en resaca y viendo el café calentándose preguntó si vendían café, como buen hombre de negocios Don Alberto Usobiaga volteó a ver a Rafael preguntándole con la mirada y ambos se compadecieron del pobre sujeto con la peor evidente cruda buscando afanosamente encender un cigarrillo, cigarrilo encendido por el hoy respetado Félix Fuentes, periodista y testigo de todo eso. Luego llegó otro despistado, luego otro y así comenzó a servirse café en un ambiente propicio, propio de la época y al mismo tiempo puesto al nivel de la popular colonia habitada mayormente por profesores de nómina de gobierno, músicos de oficio, obreros de la tabacalera, maestros también de oficio (albañiles, carpinteros, etc.) y muchísimas vecindades que contrastaban con casas señoriales. Probablemente el nacimiento de La hostería del Bohemio pueda citarse entre mayo y junio de 1964 de acuerdo a las personas que son cercana mías que atestiguaron eso pero de manera comercial la cafetería probablemente tardó mucho más en establecerse.

La idea de que el negocio se extendiera hacia dentro del inmueble de Avenida Hildalgo 107 fue de Don Alberto Usobiaga y fue tal su éxito de inicio que Don Rafael Rivera compró un piano y comenzó a contratar músicos de boleros, el mobiliario cambió y comenzó a contratarse personal. Como Don Rafael Rivera no era precisamente la persona mejor administrada del mundo, de hecho tuvo fama de manirroto, fue aconsejado por Don Alberto Usobiaga a precisar de la intervención de dos expertos en finanzas, Don Héctor y Don Enrique Rivera, ambos hermanos de Don Rafael. Estos dos caballeros hicieron auditoría interna, modificaron las formas y modos y se dedicaron a buscar proveedores adecuados, Don Héctor fue hasta los estados de Hidalgo y Michoacán a comprar mobiliario de madera natural y adecentó la imagen del negocio, Don Enrique por su parte depuró los gastos inútiles y saneó los gastos obligatorios llegando a un acuerdo entre hermanos para no dejar caer el naciente negocio. Desconozco cuándo retiró su parte el señor Alberto Usobiaga pero fue alrededor de dos años más tarde debido a problemas de salud. La Hostería del Bohemio fue realmente un negocio rentable hacia marzo de 1966 y definitivamente el milagro financiero corrió a cargo de Enrique Rivera Trujillo.

La Hostería se convirtió en un símbolo romántico de la Ciudad de México en una época convulsionada por la revolución ideológica presentada por el movimiento de las flores (Hippie) y el naciente libre mercado. Había dos tipos de México, el aferrado a sus tradiciones y valores de familia y el México de melenudos y minifalderas que pugnaban por la revolución sexual, algo visto con terror por la sociedad de entonces. Los gobiernos conservadores dieron por erradicar cualquier idea que sugiriera el comunismo y la libertad sexual en tanto la Hostería ofrecía todo lo contrario, romance, decoro y valores familiares. Su público era también dual, por un lado los niñatos ricos que se escapaban de lugares como la Colonia Roma, el Pedregal de San Ángel y Polanco para tener su privacidad con la novia o novio prohibidos y el público del barrio, del que almidonaba sus mejores galas para cobrar raya los sábados y tomarse un café o un helado con la novia mientras escuchaban música en vivo. Romántica claro.

Y llegaron los años 1970´s, con sus pantalones acampanados, hombres melenudos con insignias de Amor y Paz, recordando cada 2 de octubre el choque de Tlatelolco en 1968, las chicas que habían perdido el compromiso de ser recatadas, las nuevas modas gabachas del pañal desechable, la mantequilla de cacahuate y el "Volks Wagen Malena", auto que se podía comprar en pagos vía nómina y que puso a Puebla, de donde era mi abuelo paterno, en los cuernos de la luna. De 1970 a 1978 tanto México como la ciudad misma cambiaron demasiado, la inocencia había descendido al nivel de la modernidad y los medios electrónicos ofrecían una nueva manera de pensar y vivir. A pesar de muchas cosas México parecía vivir una bonanza favorable y La Hostería del Bohemio favorecía a demasiada gente, no solo a quienes trabajaban en esta. Muchos zánganos comenzaron a aprovecharse de la familia Rivera. Al mismo tiempo el sindicato de músicos logró ser parte del control de los músicos que actuaban en el café y los meseros buscaron hacer lo propio a favor suyo. Hacia 1980 La hostería del Bohemio había crecido y vivía buenos tiempos pero la cultura en México comenzaba un declive tal que para mucha gente era igual escuchar a Los Beatles que a Chico Ché y La Crisis, las costumbres e idea de lo que era ser romántico comenzaron a ser genéricas y los valores morales también comenzaron a ser depuestos a favor del consumismo. En septiembre de 1985, a raíz del terremoto, México cambió súbitamente costumbres e ideas y negocios como La Hostería comenzaron una nueva etapa frente a una enrarecida generación de "sobrevivientes" que también comenzaron a actuar de manera menos decorosa. En esos días, de 1985 a 1987, el público de La hostería estaba compuesto en su mayoría de empleados burócratas acompañados de aventurillas que brincaban del café a lugares como "El Napolitano" en la cercana Avenida Chapultepec, lugar de danzón y mucha farra, un nivel siguiente al coqueteo previo en La Hostería del Bohemio.

Los años 1990's no fueron de buenas noticias. La crisis financiera del país comenzada por Miguel de la Madrid Hurtado en 1986 (o probablemente desde López Portillo) comenzó a hacer mella en la gente y los clientes de La Hostería que antes tenían un empleo más o menos decoroso se convirtieron en comerciantes informales, empleados de outsourcing o de plano en propietarios de otros negocios. A este punto ya eran los hijos de los primeros clientes quienes visitaban la cafetería y diez años más tarde fueron los nietos de aquella generación quienes llevaron a la Hostería a su etapa de némesis. Mucho se habla de la manera en que muchos comenzaron a introducir clandestinamente bebidas alcohólicas, aunque nunca se ha comprobado tal cosa.

En algún artículo referente a La Hostería del Bohemio menciona que se servían café, helado y coca cola con nieve y eso no es verdad. En la cafetería se servía todo preparado en casa, a saber (y de lo que me acuerdo):
  • Café de olla
  • Café americano
  • Café bohemio (con una bola de helado de vainilla)
  • Té (manzanilla, limón, hierbabuena y negro)
  • Limonada
  • Naranjada
  • Horchata
  • Jamaica
  • Tamarindo
  • Pastel
  • Monjes (hojaldras con pollo y mole)
  • Tacones (hojaldras con queso y frijoles)
  • Cocoles (con queso y miel, que desaparecieron en los 80's)
  • Helado (fresa, vainilla, pistache y nuez)
  • Nieve (limón y naranja)

Sí recordé todo y, como ven, las gaseosas comerciales no se vendían en La Hostería del Bohemio.

Después de cuarenta y cinco años de actividad, en 2009, La Hostería del Bohemio finalmente cerró sus puertas dejando muchos recuerdos y demasiados oportunistas colgándose del nombre pero su leyenda quedó ahí dentro del 107 de la Avenida Hidalgo lado norte, a las afueras del populoso metro Hidalgo, en contra esquina de la también histórica Alameda Central. Ahí con la cafetería quedaron los recuerdos de épocas decorosas y la historia de una familia que, contra viento y marea, logró un éxito que se elevó a leyenda.

Escribió: Messy Blues, la oveja negra de los Rivera.