La Frase de Hoy

12 de septiembre de 2018

La Hostería del Bohemio 2

Parte II - La Hostería del Bohemio, Salvatierra, Guanajuato.

En el posteo anterior, porque este es un blog no un periódico, mencioné a Grosso Modo lo que pretende ser una biografía express de La Hostería del Bohemio de la Ciudad de México dejando pendiente lo que yo llamaría su "Alter Ego", más que sucursal, pero en la ciudad de Salvatierra, Gto. México. Primero habría que mencionar cuántas sucursales tuvo La hostería del Bohemio y citaré que, aparte de Salvatierra, nunca tuvo, ni tiene por cierto, sucursal alguna. En el grupo empresarial de las Industrias Rivera, S.A. de C.V. hubo, cierto, varios rubros desde el proceso de azúcar en sobre, café en paquete, un periódico, varios restaurantes y por razones sentimentales mantuvieron a La Hostería dentro del manejo financiero. Ahora bien, ¿por qué le llamo yo "Alter Ego" a esa única sucursal que tuvo La Hostería del Bohemio?, pues decirlo profundamente implicaría ventilar asuntos familiares y eso no es correcto pero sí es verdad que la esencia misma de ambas fue bastante diferente. En la reseña podrán ver un poco de eso.

Cuando recién se inauguró la Hostería en la Ciudad de México en realidad había poca gente que le tuviera fe, Don Rafael Rivera Trujillo era constantemente criticado por sus "Excesos Excéntricos" y la familia no era la excepción lanzando los calificativos, mi madre, esposa del señor Rivera, también solía lanzar cuestiones respecto a lo práctico que pudiera tener semejante idea pero La Hostería del Bohemio se fincó satisfactoriamente como negocio un año más tarde y fue entonces que el resto del mundo comenzó a elogiar (y hasta vanagloriarse de) el repentino éxito del café. Asunto que no pasó inadvertido para la abuela Doña Pilar Trujillo (aquí es donde esto se hace interesante para Salvatierra, nada más) y, de acuerdo a quienes me platican los hechos (tías mías especialmente), mi padre Don Rafael Rivera Trujillo y la abuela tuvieron un tiempo la idea de hacer otra cafetería en Salvatierra en lo que hoy se conoce como "Biblioteca Municipal" por el lado de la calle de Zaragoza (también es conocido como Portal del Carmen o Explanada de Agustín de Carranza y Salcedo).

En esos aciagos días de 1966, Don Rafael y un abogado llamado José Carmen Muñoz iniciaron su mini café, una versión minimalista de La Hostería de acá de la Ciudad de México, y dieron marcha a una serie de encuentros y desencuentros. Por un lado la aceptación convenenciera de la élite de entonces, ya saben (los salvaterrestres), Isabel Soriano, Pedro Huchin Tun, Aída Guerrero y varios adictos al primer plano por el ala de ultraderecha en el pueblo, perdón "Pueblo Mágico" (jajajaja bueno, si ustedes lo dicen). Pero también estaba el asedio de figuras musicales como Zoila Flores y el Trío Salvatierra que intentaron actuar en el lugar sin mucho beneficio obtenido. Hacia 1967 la abuela tomó las riendas del café y se llevó todo al 425 de la calle de Hidalgo en Salvatexas, no perdón, Salvatierra, Gto. justo frente a la paletería-nevería de Don Lamberto Aguilar, "La Regia", que también tuvo su historia y leyenda en Salvatexas. Justo en ese año sucedieron demasiadas cosas pero la cafetería mereció que Don Rafael enviara desde la Ciudad de México hasta allá un piano de muro para amenizar. La casa mencionada es aún hoy una propiedad histórica que de hecho debería estar protegida por el INAH y tiene en cierto modo la configuración establecida por la matriz en la Ciudad de México, es decir, habitaciones, patio principal y una fuente en el medio. Dicha casona ocupa casi una cuadra desde Hidalgo hasta la mitad de González Ortega hacia el sur y hacia el norte colinda con un templo llamado "Oratorio". Por estar en el centro de la ciudad su popularidad se impuso a otros lugares que también clamaban su nombre como la Nevería Susana, Nevería El Carmen, Lonchería El Médico y las meriendas nocturnas dentro del cuadro formado por el Jardín Principal en donde se encuentran la Parroquia de La Luz y el Ayuntamiento Municipal.

Pero finalmente la gracia y encanto de La Hostería del Bohemio radicaba en la intimidad que ofrecía, el romanticismo de su música dominguera en vivo (entre semana Santo y Johnny Farina se encargaban de hacer ameno el momento en sus discos de vinil publicados por Peerles). A diferencia de la capitalina, La Hostería de Salvatierra sí tuvo sus momentos de coqueteo con lo comercial como la Pepsi Cola y hasta emparedados (Sandwich) que desaparecieron casi en seguida. Se servía virtualmente lo mismo con algunas diferencias. A saber:
  • Café de olla
  • Café americano
  • Helado Bohemio (helado de vainilla con un poco de rompope)
  • Té (manzanilla, limón, hierbabuena y negro)
  • Limonada
  • Naranjada
  • Pastel
  • Helado (fresa, vainilla, pistache, ron, napolitano y nuez)
  • Nieve (limón, naranja, fresa y mango)

Como en la capitalina, en la cafetería de Salvarrancho se estilizaba romancear como en los tiempos porfirianos. Las chicas sacaban sus mejores vestidos y peinados MOD, las proletarias de manera sencilla pero las de "alcurnia" lucían sus prendas traídas de EEUU y/o Europa asimismo sus joyerías. Los jóvenes utilizaban trajes formales y los proletarios los conseguían en pagos en tiendas departamentales de Querétaro y los pagaban a un año en tanto los de "alcurnia" usaban el último grito de la moda (con tres años de retraso) emulando a unos Beatles que se habían vestido así durante la beatlemanía, misma que hacía poco más de un año que había dado paso al Sargento Pimienta y lo festivo de sus indumentarias "Pop", plenas de colores, pantalones acampanados y melenas. La abuela odiaba a los melenudos, como toda la gente conservadora del momento también se quedó atrapada en el Art Decó de los años 1940's y trató de regresar tales decoros a la fuente del café poniendo gardenias sobre el agua y vendiendo pequeños arreglos de rosas (de hecho también puso una florería en la cafetería de la Ciudad de México). La época de gloria de La Hostería del Bohemio fueron irónicamente el momento de cambio mundial hacia los choques de 1968 en términos políticos e ideológicos y, mientras el mundo se pasaba a protestar contra Vietnam, los hippies tomaban la sociedad por tempestad y comenzaba la decadencia del Rock and Roll, La Hostería del Bohemio en Salvatierra era el sitio de lujo para vivir la sociedad petulante en toda su expresión moral.

1967 fue el año en que Don Rafael Rivera Trujillo perdió la vida en un accidente de auto (por eso odio manejar) y eso impactó tanto a La Hostería original, la de la Ciudad de México, como a la de Salvatierra y el descenso en cierta calidad del servicio fue un tanto evidente en esta última. Aún así 1968 se marcó como el mejor año en la historia de este café provinciano y su música semanal se recargaba en discos LP de, ya los mencioné, Santo y Johnny y el organista queretano Juan Torres. Repentinamente había algún espontáneo local y hacia 1969 y 1970 fueron Zoila Flores (quien con el tiempo se convertiría en Zoyla Flor) y el Trío Salvatierra quienes se coronaron campeones y estrellas de La Hostería del Bohemio cada domingo alternando con quien también fuera el pianista oficial del café en la capital, Marco Antonio Hidalgo, a quien la abuela le pagaba viáticos y salario por tocar en Salvatierra, cada domingo. Esto duró un buen rato y el café fue el semillero de muchos valores musicales locales hasta bien entrados los años 1970's en que La Hostería ya se hallaba compitiendo con nuevos negocios como la famosa "Luigi" y el primer antro de Rock en todo el estado de Guanajuato, el también mítico "Walrus", ambos negocios también desaparecidos hoy en día.

Mientras en La Hostería del Bohemio se seguía delicadamente apostando por "las buenas y románticas costumbres" ya consideradas un tanto pasadas de moda en ese entonces, el "Walrus" se destacaba por ser todo lo contrario. El Walrus presentaba con su titular, Miguel Ángel "El Sheik" Camarena, y su guitarra Gibson, lo más nuevo en el Rock más pesado existente así que si en La Hostería se apostaba por una juventud conservadora, políticamente correcta y sujeta a la disciplina obscurantista de la misa de gallo con golpes de pecho, en el Walrus se apostaba por escuchar lo más reciente de Deep Purple y Black Sabbath y, por lo mismo, en los antes mencionados Isabel Soriano y Pedro Mateo Huchin Tun con la comparsa convenenciera de Efrén y Aída Guerrero, La Hostería encontró un apoyo involuntario cuando estos hicieron causa por desaparecer el Walrus y todo aquello que atentara contra las buenas costumbres de la alta sociedad salvaterrestre. Lograron su cometido a finales de los 1970's dejando a La Hostería del Bohemio compitiendo con La Luigui, en contexto más cercana al modelo de Fuente de Sodas establecido por Estados Unidos, muy a la "Pepe el de Los Archies". Antes del final del Walrus, este estuvo a punto de hacer caer a La Hostería cuando Doña Pilar mudó el negocio en una jugada que apostaba todo contra nada ya que, si bien el nuevo destino era una casi mansión de bastantes metros cuadrados y un patio enorme para alojar eventos empresariales, su ubicación era no mala, simplemente era la peor de todas. De estar en el centro de la ciudad, La Hostería del Bohemio se cambió al 313 de la calle de Ignacio Ramírez del popular pero por ese entonces poco concurrido barrio de San Juan, destacando el hecho de que se trataba de un rincón al sur de la cabecera municipal considerado como marginal y conflictivo y al que la clientela de costumbre no estaba muy dispuesta a seguir a La Hostería. Doña Pilar tuvo que ofrecer en renta para eventos de fin de semana su predio para poder costear las pérdidas que había dejado la mudanza, pérdidas que duraron por lo menos de 1976 a 1978 en caída libre.

En esta parte de la historia de La Hostería de Salvatexas, habrá que mencionar bien la presencia de algunos personajes pintorescos como Pedro Escamilla y Gustavo de la Vega. Pedro es, creo todavía, un cocinero de garnachas que se hizo popular por su manera de preparar cenas de mercado al modo de antojitos y fue tan lambiscón con Doña Pilar que su palabra era la ley para ella al grado de manipular muchas de las más serias e importantes decisiones a futuro, asunto que representó la ruina para Doña Pilar, cabe decir. Gustavo de la Vega por su parte fue popular entre los conservadores por su forma de cantar y hasta hoy creo que nadie a podido superarlo en ese sentido, pero entre la juventud el popular no era Gustavo sino sus dos hijas lo que eventualmente convirtió al cantante en un sujeto amargado y conflictivo. A mí no me caía ni bien ni mal pero cuando años más tarde todo mundo despreciaba a Gustavo yo lo defendí y lo traje de nueva cuenta al escenario, por eso me indignó mucho enterarme después que él había tratado de difamarme. Pero la cosa es que ese señor Gustavo dio nuevos bríos a La Hostería del Bohemio entre 1976 y 1978 y mucha de la clientela de costumbre regresó, esta vez con hijos y todo, a la nueva versión del café. A este punto vale comparar esta sucursal con la matriz en Ciudad de México ya que mientras en Salvatierra Doña Pilar pugnaba por repuntar, en la capital la cafetería ya era miembro de cámaras de negocios y comercio y la secretaría de turismo la había ingresado a catálogo por su estilo colonial (aquí la importancia de no perder de vista que La hostería no es La Hostería sin ese detalle, lo colonial). Por ese punto es que en ese momento una era el Alter Ego de la otra.

Ahora bien, hay un detalle harto importante que se debe mencionar y es el hecho de que desde sus inicios en 1966 La Hostería del Bohemio de Salvatierra, gto. estaba subsidiada por la de la Ciudad de México. Así es, para quien desconozca el detalle será sorprendente saber que los insumos del café estaban cubiertos por la administración del negocio en la Ciudad de México y este subsidio comenzaba a causar un gran peso de déficit bien entrado el año de 1980 que marca también el final de los eventos de modalidad "Disco" que Doña Pilar organizaba para sanear las cuentas. Aún así y con todo y su evidente decadencia, La Hostería del Bohemio se mantuvo firme hasta 1989, cuando ya los hijos de los primeros clientes andaban de novios y emigrando a ciudades como México, Guadalajara, Monterrey y Querétaro y en otros casos se fueron a los Estados Unidos. Cuando La Hostería del Bohemio en Salvatierra cerró sus puertas, mucha gente pensaba que hacía años ya lo había hecho, para muchos fue abandono y para otros fue descuido comercial de la ciudad pero lo cierto es que Doña Pilar le regaló, prácticamente, la propiedad a cierto corredor de bienes raíces quien en realidad era prestanombres de Vicente Aguilar, conocido como "El Texano", quien a su vez vendió la misma a una cooperativa que finalmente no pudo con el paquete y dejó el predio en pleito permanente bajo un fideicomiso que aún hoy no logra resolverse (y ni se resolverá, dijo el otro).

23 años de Hostería del Bohemio son ya parte de la historia cultural de Salvatierra, Gto. a pesar del final poco digno que este tuvo y es muy cierto que hay gente que aún la recuerda con cariño pero habemos quienes tenemos pocos recuerdos reconfortantes de esta y solemos pensar tristemente en el papel protagónico que nos tocó tener. Aún hay familiares de nosotros en Salvatierra, casi todos Trujillo pero en mayoría descendientes de los Escamilla Trujillo y Zavala Trujillo, algunos Zamora en el área del molino aceitero y algunos más en el fraccionamiento Salvatierra 2000, sin olvidar a la entrañable tía Nico Zavala que nos soportó a todos nosotros aún con nuestra forma bipolar de ser. Ella aún está en Salvatierra, testigo de todo aquello que brilló y que hoy hace destellos desde el pasado.

Gracias por la paciencia.

Messy Blues, el peor portado de los Rivera.

La Hostería del Bohemio

Parte I - La Hostería del Bohemio Ciudad de México

Mucha gente en la Ciudad de México aún recuerda la mítica y legendaria "Hostería del Bohemio" que hizo las delicias románticas de muchas parejas que fueron novios entre 1965 y 2009, cuatro generaciones diferentes. De esa gente ya son muy pocos y tendrán una edad algo avanzada quienes recuerden sus inicios en aquellos locos años sesenta. Incluso hay quienes se atribuyen hoy en día ser propietarios de la Hostería original pero en realidad esta ya no existe y su propiedad es originalmente de mi padre, Rafel Rivera Trujillo y el señor Alberto Usobiaga, abuelo patriarca de la familia Usobiaga que hoy administra la propiedad donde nació La Hostería del Bohemio en 1964.

En esa época México aún era inocente, plagado de recuerdos de un Pedro Infante mexicanista a tomo y lomo a través de sus películas rancheras y musicales, todo un macho bonachón mexicano. Pedro acababa de partir siete años atrás y a la gente de la ciudad aún le dolía que Pepe el Toro se hubiera marchado y que dejara los barrios del centro de la ciudad con un profundo vacío y bajo el miedo social del amenazante comunismo soviético que pugnaba por colocarse en América Latina a través de Cuba en donde hacía poco los cubanos disidentes a Fidel trataron de tomar Playa Girón (batalla de Bahía de Cochinos) y derrocarlo sin conseguirlo. México tenía ya dos vertientes ideológicas, la tradicional basada en el catolicismo como esencia y la liberal basada en literatura derivada de Karl Marx. Pero había una nueva corriente venida de Londres Inglaterra, el movimiento existencialista que a su vez brincaba de California en los Estados Unidos y al mismo tiempo estaba en la cornisa del espíritu colectivo la guerra de Vietnam y todo esto era tema de charla entre periodistas de élite. El famoso Club de los Elogios Mutuos formado por intelectuales de la época estaba lleno de columnistas, pintores y músicos de contracultura y se escudaban en una alta muralla de exclusividad que no se franqueaba a nadie a menos que tuviera un puñado de buenos libros en su haber de lectura, una correcta ortografía y una clara tendencia a la música no popular, el jazz cool.

Pero la Hostería no surgió bajo la visión de negocio, de hecho era un pasatiempo. Don Rafael Rivera Trujillo buscaba un lugar de reuniones entre él y sus compañeros periodistas ya que en la cafetería de "Novedades", periódico donde Don Rafael era columnista, había temas que ellos no podían abordar libremente, aparte de lo difícil que resultaba poner música al gusto por esa época (discos de vinil principalmente). Así de ese modo Don Rafael cayó en una lonchería (Lonchería Amalita) que vendía las populares quesadillas fritas hechas de carne, sesos, queso, papa, etc. y le gustó el lugar, un local variopinto alojado en el 107 de la Avenida Hidalgo en la Colonia Guerrero, frente a la Alameda Central a donde el periodista comenzó a llevar a sus amigos. Con el tiempo se hizo amigo del propietario del edificio de Av Hidalgo 107 (un antiguo edificio colonial que era vecindad por ese entonces), Don Alberto Usobiaga, quien de repente entraba al mismo negocio a comprar algo de comer. Viendo que la comunidad de periodistas era cada vez más grande, Don Alberto les ofreció una mesa exclusiva en la entrada contigua al negocio de quesadillas (por donde se entraba a la vecindad) y colocaron una pequeña estufa para calentar el café que los bohemios en tertulia bebían en sus arengas socio políticas. La creación de la hostería del Bohemio resulta bastante más peculiar de lo esperado.

Don Rafael Rivera, hijo de padres divorciados, buscaba afanosamente tener un círculo íntimo de profesionistas con su manera de pensar, Beatnik, y le concedió cierto decoro a todo eso poniendo una vieja radio de transistores en una estación naciente de Jazz y luego compró un aparato novedoso en donde se podían tocar discos de vinil sin necesidad de tener un mueble de consola como todas las casas pudientes de aquel entonces. Así de esa manera una noche, porque la bohemia comenzaba a las ocho en punto de la noche, llegó un despistado en resaca y viendo el café calentándose preguntó si vendían café, como buen hombre de negocios Don Alberto Usobiaga volteó a ver a Rafael preguntándole con la mirada y ambos se compadecieron del pobre sujeto con la peor evidente cruda buscando afanosamente encender un cigarrillo, cigarrilo encendido por el hoy respetado Félix Fuentes, periodista y testigo de todo eso. Luego llegó otro despistado, luego otro y así comenzó a servirse café en un ambiente propicio, propio de la época y al mismo tiempo puesto al nivel de la popular colonia habitada mayormente por profesores de nómina de gobierno, músicos de oficio, obreros de la tabacalera, maestros también de oficio (albañiles, carpinteros, etc.) y muchísimas vecindades que contrastaban con casas señoriales. Probablemente el nacimiento de La hostería del Bohemio pueda citarse entre mayo y junio de 1964 de acuerdo a las personas que son cercana mías que atestiguaron eso pero de manera comercial la cafetería probablemente tardó mucho más en establecerse.

La idea de que el negocio se extendiera hacia dentro del inmueble de Avenida Hildalgo 107 fue de Don Alberto Usobiaga y fue tal su éxito de inicio que Don Rafael Rivera compró un piano y comenzó a contratar músicos de boleros, el mobiliario cambió y comenzó a contratarse personal. Como Don Rafael Rivera no era precisamente la persona mejor administrada del mundo, de hecho tuvo fama de manirroto, fue aconsejado por Don Alberto Usobiaga a precisar de la intervención de dos expertos en finanzas, Don Héctor y Don Enrique Rivera, ambos hermanos de Don Rafael. Estos dos caballeros hicieron auditoría interna, modificaron las formas y modos y se dedicaron a buscar proveedores adecuados, Don Héctor fue hasta los estados de Hidalgo y Michoacán a comprar mobiliario de madera natural y adecentó la imagen del negocio, Don Enrique por su parte depuró los gastos inútiles y saneó los gastos obligatorios llegando a un acuerdo entre hermanos para no dejar caer el naciente negocio. Desconozco cuándo retiró su parte el señor Alberto Usobiaga pero fue alrededor de dos años más tarde debido a problemas de salud. La Hostería del Bohemio fue realmente un negocio rentable hacia marzo de 1966 y definitivamente el milagro financiero corrió a cargo de Enrique Rivera Trujillo.

La Hostería se convirtió en un símbolo romántico de la Ciudad de México en una época convulsionada por la revolución ideológica presentada por el movimiento de las flores (Hippie) y el naciente libre mercado. Había dos tipos de México, el aferrado a sus tradiciones y valores de familia y el México de melenudos y minifalderas que pugnaban por la revolución sexual, algo visto con terror por la sociedad de entonces. Los gobiernos conservadores dieron por erradicar cualquier idea que sugiriera el comunismo y la libertad sexual en tanto la Hostería ofrecía todo lo contrario, romance, decoro y valores familiares. Su público era también dual, por un lado los niñatos ricos que se escapaban de lugares como la Colonia Roma, el Pedregal de San Ángel y Polanco para tener su privacidad con la novia o novio prohibidos y el público del barrio, del que almidonaba sus mejores galas para cobrar raya los sábados y tomarse un café o un helado con la novia mientras escuchaban música en vivo. Romántica claro.

Y llegaron los años 1970´s, con sus pantalones acampanados, hombres melenudos con insignias de Amor y Paz, recordando cada 2 de octubre el choque de Tlatelolco en 1968, las chicas que habían perdido el compromiso de ser recatadas, las nuevas modas gabachas del pañal desechable, la mantequilla de cacahuate y el "Volks Wagen Malena", auto que se podía comprar en pagos vía nómina y que puso a Puebla, de donde era mi abuelo paterno, en los cuernos de la luna. De 1970 a 1978 tanto México como la ciudad misma cambiaron demasiado, la inocencia había descendido al nivel de la modernidad y los medios electrónicos ofrecían una nueva manera de pensar y vivir. A pesar de muchas cosas México parecía vivir una bonanza favorable y La Hostería del Bohemio favorecía a demasiada gente, no solo a quienes trabajaban en esta. Muchos zánganos comenzaron a aprovecharse de la familia Rivera. Al mismo tiempo el sindicato de músicos logró ser parte del control de los músicos que actuaban en el café y los meseros buscaron hacer lo propio a favor suyo. Hacia 1980 La hostería del Bohemio había crecido y vivía buenos tiempos pero la cultura en México comenzaba un declive tal que para mucha gente era igual escuchar a Los Beatles que a Chico Ché y La Crisis, las costumbres e idea de lo que era ser romántico comenzaron a ser genéricas y los valores morales también comenzaron a ser depuestos a favor del consumismo. En septiembre de 1985, a raíz del terremoto, México cambió súbitamente costumbres e ideas y negocios como La Hostería comenzaron una nueva etapa frente a una enrarecida generación de "sobrevivientes" que también comenzaron a actuar de manera menos decorosa. En esos días, de 1985 a 1987, el público de La hostería estaba compuesto en su mayoría de empleados burócratas acompañados de aventurillas que brincaban del café a lugares como "El Napolitano" en la cercana Avenida Chapultepec, lugar de danzón y mucha farra, un nivel siguiente al coqueteo previo en La Hostería del Bohemio.

Los años 1990's no fueron de buenas noticias. La crisis financiera del país comenzada por Miguel de la Madrid Hurtado en 1986 (o probablemente desde López Portillo) comenzó a hacer mella en la gente y los clientes de La Hostería que antes tenían un empleo más o menos decoroso se convirtieron en comerciantes informales, empleados de outsourcing o de plano en propietarios de otros negocios. A este punto ya eran los hijos de los primeros clientes quienes visitaban la cafetería y diez años más tarde fueron los nietos de aquella generación quienes llevaron a la Hostería a su etapa de némesis. Mucho se habla de la manera en que muchos comenzaron a introducir clandestinamente bebidas alcohólicas, aunque nunca se ha comprobado tal cosa.

En algún artículo referente a La Hostería del Bohemio menciona que se servían café, helado y coca cola con nieve y eso no es verdad. En la cafetería se servía todo preparado en casa, a saber (y de lo que me acuerdo):
  • Café de olla
  • Café americano
  • Café bohemio (con una bola de helado de vainilla)
  • Té (manzanilla, limón, hierbabuena y negro)
  • Limonada
  • Naranjada
  • Horchata
  • Jamaica
  • Tamarindo
  • Pastel
  • Monjes (hojaldras con pollo y mole)
  • Tacones (hojaldras con queso y frijoles)
  • Cocoles (con queso y miel, que desaparecieron en los 80's)
  • Helado (fresa, vainilla, pistache y nuez)
  • Nieve (limón y naranja)

Sí recordé todo y, como ven, las gaseosas comerciales no se vendían en La Hostería del Bohemio.

Después de cuarenta y cinco años de actividad, en 2009, La Hostería del Bohemio finalmente cerró sus puertas dejando muchos recuerdos y demasiados oportunistas colgándose del nombre pero su leyenda quedó ahí dentro del 107 de la Avenida Hidalgo lado norte, a las afueras del populoso metro Hidalgo, en contra esquina de la también histórica Alameda Central. Ahí con la cafetería quedaron los recuerdos de épocas decorosas y la historia de una familia que, contra viento y marea, logró un éxito que se elevó a leyenda.

Escribió: Messy Blues, la oveja negra de los Rivera.

21 de agosto de 2018

Breve resumen de la historia del Movimiento MOD


Los mods (que viene de modernists) son una tribu urbana que surgió en Inglaterra a finales de los 50 y que alcanzó su máximo esplendor durante los años 60.

Su cultura se basa en un intelectualismo existencialista que siempre se mantiene a la vanguardia, estética y mentalmente (modernistas). Escuchan música negra y británica, mucho soul, jazz moderno (Ej: Dave Brubeck), blues y bandas iconos del movimiento como The Kinks, The Jam o The Who.

Estaban enfrentados con los rockers, los cuales vestían con prendas de cuero y utilizaban motocicletas más potentes que las clásicas Vespas adoptadas por los mods. Estos últimos vestían de forma más elegante que los rockers y ambos grupos mantenían en una rivalidad constante. Esta situación “explotó” en 1964, cuando ambos grupos se encontraron en la playa de Brighton, donde una suma de 1300 jóvenes pelearon hasta que la policía llegó.

La cultura mod (música, baile, moda, pensamiento…) se ha mantenido viva hasta hoy día tras pasar por algunos revivals. No obstante, no quedan tantos mods tradicionales y se ha pasado a los movimientos que les siguieron, los cuales también se tratarán en este blog (hard-mods, suedeheads, rude boys y skinheads).

Practicaban una filosofía de “vida limpia bajo circunstancias difíciles”. Querían tener sólo lo mejor de lo mejor: la mejor música, la mejor ropa, los mejores libros, el mejor medio de transporte… que rara vez son los más caros o los más populares, aunque pueden serlo ocasionalmente.

"Avanzar y aprender” son las palabras claves de la esencia modernista. Conceptos como movimiento, acción y creación estaban bien arraigados en la mente de los mods y se concretaban en desplazamientos frenéticos de una parte a otra de la ciudad.

El “avanzar” implicaba la búsqueda de lo que pudiera estar en la vanguardia musical o de vestuario, para después abandonarlo cuando se hacía masivo y banal. Solamente de esta manera se podían sumergir en el estilo de vida modernista, cultivándolo y afinándolo progresivamente y confrontándose con los más sofisticados. Esto significaba “aprender”.

Origen

El mod (del inglés «modernista») es una subcultura que se originó a finales de los 50 en Londres e Inglaterra.

Alcanzó su máximo esplendor entre principios y mediados de los 60.

Su sofisticación definió la revuelta juvenil de esa época.

Los «mods» eran chicos de clase media que vestían de forma impecable, ya que eran hijos de sastres, por lo que tenían acceso a las tendencias en ropa. Mostraban interés por las nuevas modas, como trajes entallados italianos, y estilos musicales como el soul afroamericano, el «modern jazz» y el rhythm and blues. Su vehículo habitual era la motocicleta Scooter, Lambretta, Siambretta o Vespa. El uso de la «scooter» radicaba en que el transporte público dejaba de operar temprano y las «scooters» eran más baratas que los coches.

Después de la ley exigiendo, al menos, un espejo retrovisor en cada moto, los «mods» añadieron cantidades de ellos a sus vehículos, siendo habitual incluso llevar más de 10, como burla hacia la nueva ley. Las decoraban con adornos elegantes,  típicos durante los años 1963 y 1964, aunque se retornó a una estética más sencilla y minimalista posteriormente. Un ejemplo se ve en la portada del disco de Quadrophenia, de The Who, aparece el personaje principal de la ópera rock, Jimmy, mirando sus cuatro espejos retrovisores.

Los elementos significativos del movimiento «mod» incluían varios aspectos: la moda y la música, incluyendo el nuevo jazz de la década de los 50 (bebop, cool, «modern jazz»), el soul afroamericano,  y el skajamaicano, además, música beat británica, rhythm and blues estadounidense y los sonidos de bandas de garage rock estadounidenses y canadienses.

Declive y renacimiento

Los «mods» fueron una cultura de cambio continuo, y fue inevitable que la escena se devorara a sí misma. Al tiempo que Bobby Moore sostenía la Copa del Mundo de Fútbol en el verano de 1966, la primer época del MOD estaba en decadencia.

Según florecieron la música psicodélica y la cultura hippie mucha gente se fue adaptando a la nueva escena en detrimento del movimiento MOD. Con la llegada de la década de 1970 la escena se trasladó al norte de Inglaterra y adoptó el movimiento Northern Soul, una subcultura basada en los oscuros temas de soul estadounidense que se pinchaban en los clubes de esa parte del país. También una buena parte terminó alineada con los «scooter boys», íntimamente ligados al Northern Soul.


12 de agosto de 2018

MODs and Modettes

Movimiento MOD; Navegando en la historia de los Blues del Támesis

Una rápida definición de la palabra "MOD" sería como "Movimiento social juvenil de finales de los años 50's del siglo pasado representada por una generación nacida durante la Segunda Guerra Mundial que rompió ideológicamente con la generación anterior a modo de reproche por no dejar de apoyar a Estados Unidos, esta vez contra China, Corea y Vietnam", pero la Subcultura MOD es algo menos hirsuto que eso. A decir de MODs de raíz como los miembros sobrevivientes de grupos de rock como de The Beatles, The Who, Small Faces, The Kinks, The Rolling Stones, Queen y algunos más de semejante altura, así como celebridades de otras artes pertenecientes a esas generaciones, la Subcultura MOD es el resultado de crecer en ambientes rodeados de libros, música beatnik (Jazz y Blues), dependiendo del "Subsidio de paro" debido a la guerra y de amoldarse a una vida un tanto espartana como la de Londres en esos años de recuperación (de 1945 a 1960). De acuerdo a lo dicho por todos los mencionados a lo largo de poco más de sesenta años, el movimiento MOD (Modern Dudes) se derivó directamente de que esa generación comenzó a crecer escuchando Jazz, Soul, Ritmo y Blues y también Blues llevado a Inglaterra en discos de 45 RPM, y algunos LP's, convirtiendo tal afición en una tendencia elitista a la que sólo había dos maneras de acceder: siendo rico (y en es entonces en Inglaterra solamente la realeza lo era) o trabajando en pesadas jornadas por algunos chelines a la semana y reuniendo esos chelines para que al final del mes se tuviera dinero suficiente para comprar discos de Jazz y Blues, ropa elegante de moda y libros de literatura beatnik. El "Modernism" comenzó a ser un club exclusivo considerado como una postura arrogante, rebelde y extremista por parte de los adultos conservadores pero esta comenzó a tener ciertos resultados positivos ya que al negarse a consumir cosas de mala calidad también comenzaron a hacer que los negocios de ropa tuvieran un repunte que, a su vez, abriera fuentes de empleo y de igual manera el comercio entre marineros que desembarcaban en Liverpool provenientes de Estados Unidos que traían novedades en discos, ropa y lamentablemente también anfetaminas, probablemente el lado obscuro del movimiento.

El MOD no sólo tuvo sus contrarios entre la población adulta que poco aprobaba los locos fines de semana de bailes sin parar al ritmo de los Blues, el Soul y el Reggae (sin relación con el nefasto roñatón) sino también ante los Rockers puristas de cabello engrasado, actitud pandilleril y trasnochados en un Elvis que hacía poco se habría ido a hacer su mejor publicidad ingresando al ejército, aún llorando la muerte de Buddy Holy y Ritchie Valens y negándose por lo más sagrado a aceptar a aquellos "Bebitos de mami vestidos como nenas para ir a misa" y tenían esos Rockers una obvia ventaja sobre los nacientes MODs: las motocicletas tipo Harley con las que solían invadir las playas de Brighton y los puentes sobre el río Támesis en Londres. Ante esa situación los MODs decidieron también motorizarse pero a la italiana, ya que sus modas favoritas provenían, si bien casi toda de Estados Unidos por razones mercantiles, toda era originaria de Italia, particularmente de Milán. De ese modo fue que las motocicletas tipo Vespa Lambretta y Vespa Siambretta (Scooters en el lenguaje MOD) se convirtieron en los vehículos oficiales de los MODs y eventualmente se hicieron míticas las batallas campales entre MODs y Rockers precisamente en Brighton Sussex Inglaterra. A partir de 1960 fue que el movimiento MOD comenzó a imponerse en la sociedad británica a manera de respuesta ante el terror a las guerras atómicas, la inminente caída del Rock and Roll y el cada vez más creciente avance tecnológico.

El Movimiento MOD tiene una fama muy mal entendida debido a sus bases en las que se acusa a sus militantes de ser arrogantes, mezquinos, vandálicos, violentos, sexistas y autodestructivos y aunque en muchas cosas hay una cierta verdad, también es cierto que el movimiento buscaba especialmente calidad de vida (lo que aplicaban y practicaban comprando ropa, música y objetos de fabricación original ya fuera nacional o internacional) y un profundo respeto a los principios de pertenencia tribal/familiar y un pasmoso código de honor. Tan fue así que hoy en día muchos jóvenes se hacen adeptos a la Subcultura MOD huyendo de la tan en boga costumbre de insultos, vulgaridades, artículos piratas, descargas ilegales en internet, sexualidad implícita en medios y el descenso en el cuidado personal de la gente (algo que se hace evidente con el también creciente porcentaje de muertes por obesidad). Aunque el movimiento obedecía a algo más social y político, con el tiempo se convirtió en una forma de vida basada en el consumo, la vanidad y, cierto, la arrogancia pero también estaba basada en muchos principios que pasaron inadvertidos al consumismo como son el respeto a la producción de los obreros (que fabricaban los artículos que los MODs consumían), el respeto a la economía de su país y de los países que contribuían a crear cosas "fantásticas" pero primeramente a sus coterráneos, y un respeto de sangre hacia sus compañeros de lucha.

Sexualmente los MODs no parecían más correctos que los Rockers pero había una gran diferencia entre ambos. Los Rockers se conducían por patriarcados machistas, las chicas dentro de los clanes eran los juguetes sexuales de los machos rockeros en tanto los MODs pueden considerarse como los creadores del feminismo ya que, aunque los hombres de los clanes se comportaban como Caballeros con las Damas de los mismos, daban una igualdad de derechos a las chicas que incluso participaban en las peleas campales en Brighton con la misma rudeza que los chicos MOD. También en este sentido los MODs fueron más que revolucionarios ya que una MOD de cepa como Mary Quant inventó la minifalda, los Beatles crearon el estilo francés de cabello largo en los hombres cuando el cabello largo era exclusividad de las mujeres, los Rolling Stones llevaron los Blues al alcance de las chicas adolescentes, Rod Stewart fue el primero en usar chicas músicos en sus presentaciones y The Who fue el primer grupo de Rock en hablar de chicas sin connotaciones sexuales o románticas sino en un estatus de "igual a igual". También es verdad que la Revolución Sexual de los años 60's se debe en mucho a la subcultura MOD (que muchos la hayan utilizado mal ya es otro pepino).

Pero haciendo un enfoque breviario de lo que significa MOD, podremos resumir a que es "La rebeldía más honorable que hayan arrojado los tiempos modernos y dejo algunos mandamientos MODs para su análisis:

1.- Siempre estar guapo(a) y presentable.
2.- Siempre usar motos Vespa.
3.- Escuchar Jazz, Blues y Soul (se permite el Reggae).
4.- Nunca demostrar debilidad.
5.- Respetar los derechos de los otros para así pdoer exigir respeto hacia nosotros.
6.- Comprar las cosas de calidad antes que imitaciones.
7.- Apoyar a la gente que trabaja para la comunidad, especialmente si gana poco.

Los anteriores son sólo algunos principios pero también quiero destacar el tipo de trabajadores que los MODs solían apoyar:

Mecánicos (para sus motos), diseñadores de ropa, oftalmólogos (los MODs usaban pupilentes violeta), músicos, expendedores de discos, propietarios y empleados de bares (en donde actuaban grupos locales de Rock y Blues), secretarias, obreros, agricultores (por su preferencia hacia lo natural), limpiabotas, deshollinadores (limpiadores de chimeneas que en Inglaterra son comunes) y todo aquel empleado cuya dignidad debe respetarse. Precisamente por razones de estos principios los MODs detestaban personajes como Botones de Hotel, Vallet Parkings, Meseros de Restaurantes finos y todos aquellos que para los MODs representaban ser sumisos y serviles con la clase poderosa. Este es probablemente el principio más discutido y cuestionado de los MODs.

Es cuanto

Messy Blues

15 de julio de 2018

Es que así soy yo

Lo que decides hacer

En mi pueblo, Salvatierra, Gto. se celebra un Festival de Jazz Blues iniciativa de un médico veterinario zootecnista entusiasta de esos estilos. Personalmente pensé en un inicio que la idea no era mala pero tratándose de estilos más bien culturales iban a requerir algo más que "Entusiasmo". Por otro lado sé cómo es Salvatierra, especialmente los grupos sociales que orbitan en los dos poderes del pueblo, el económico y el político y sé que es poca la gente que realmente conoce el jazz y el blues. Realmente se trata de una minoría que podría definir las veras raíces y el vero desarrollo de esos estilos y un festival de esa naturaleza es idóneo para ciudades cosmopolitas como CDMX, Memphis, San Francisco, Chicago, París, Londres, Roma, Madrid, New York, Buenos Aires, Sidney, Tokyo y otras a la altura pero en México, fuera de CDMX, Monterrey y Guadalajara, al menos en mi humilde opinión, esos festivales son un tanto "Snobs". Desde luego puedo equivocarme pero en el caso de Salvatierra, y con el respeto debido, sigo pensando que su principal atractivo radica más en lo festivo y en la oportunidad de convivencia que realmente en el Blues o el Jazz o los ejecutantes de estos. Aunque no niego que la música les pueda resultar agradable, obvio. Esto anterior lo expreso sin afectación ni atacando sino simplemente porque es mi criterio, muy personal y porque de esto derivó, por un lado un alejamiento del creador de dicho festival que era mi amigo, y por otro lado muchas reacciones tanto a favor como en contra de mi criterio.

En base a esto, y por consejo de mi mánager y de mi agente de prensa, decidí reconsiderar mis opiniones y ofrecí una disculpa pública por los ataques de mi parte y pensé que al menos yo quedaba tranquilo pero de pronto me llegaron más mensajes y correos criticándome por haber reculado mi criterio "Anti Festival" y desde quienes simplemente no compartían conmigo mi decisión, hasta insultantes disgustados que me llamaron "Pinche agachón de mierda". Lo de menos son los insultos, ojalá lo hicieran de frente, en realidad es el hecho de que algo tan personal y propio como es mi criterio produzca tanta urticaria. En colegas y amigos cercanos puedo entenderlo, más no justificarlo, pero en terceras personas, las mismas que van y le enseñan al organizador mis opiniones, sí resulta un poco, digamos, ocioso y aburrido.

Pero me encantaría decirle a quienes sí son mis amigos y que se sienten decepcionados de mi cambio de actitud, algunas cosas. Es muy fácil estar molestos o incómodos por lo que hacen otras personas, como es el caso del creador del festival, o los que encabezan otras cosas, no importa cuáles, pero ese malestar solamente nos afectará a nosotros mismos, no nos permitirá crecer ni salir adelante y, peor, solamente demostrará, para nosotros mismos, que no somos capaces de hacer algo mejor. Atacar a Vicente Corona no me hará mejor que él ni demostrará que yo sea superior, de hecho demostrará que lo que tengo es envidia. No opino que el Salva Blues Jazz Fest (así se llama el festival) sea lo mejor que le haya sucedido a Salvatierra (tampoco La Marquesada, por cierto) pero creo que no es algo en lo que yo quiera poner o quitar ni mi contribución ni mi opinión porque ni estoy en Salvatierra ni tengo ganas de ofrecer NADA para Salvatierra. Sin embargo creo que lo cortés no quita lo valiente y el reconocer mis excesos no me hace menos hombre ni menos músico.

Este es el punto. Obedecer o quedar bien con alguien, especialmente mis colegas más recalcitrantes, no me hará mejor o peor, simplemente me hará ser lo que los demás quieren que sea y yo no puedo ser así. Lo que yo hago puede no gustarle a muchos pero también existen a quienes les encanta y eso me hace tener un compromiso con esa gente que ha pagado por los discos que se están vendiendo y que ha apartado lugar para los conciertos planeados como el de San Hipólito. No han sido pocos años ni ha sido poco el sufrimiento así que, tal y como respeto a los colegas, también manifiesto y solicito mucho respeto para mí. Solamente esos colegas saben lo que representa llevar esta carga de ser un músico y artista que trata de no prostituirse y que ha pasado por demasiadas cosas para obtener lo mucho o lo poco pero que al final de cuentas se ha obtenido.

Tener un proyecto no es la cosa más sencilla del mundo y darle forma es todavía más complejo. He visto pasar muchos colegas en el camino y algunos me han traicionado arteramente (Omar Jacobo, Judith Hernández, Luis Elizondo y Alfredo Flores, por ejemplo) y he visto otros que simplemente no se toman en serio esto de tocar música y prefieren fingirse severamente enfermos en lugar de seguir adelante con lo acordado. Los he tenido que tienen un ataque de ego y hacen su pataleta marchándose y luego hacen una peor queriendo regresar. Los hay que se han sincerado diciendo que "La neta no me gusta tu onda". Es cierto que puedan tener razón pero también es cierto que a ninguno de ellos les he visto hacer algo mejor. En treinta y ocho años de tocar la guitarra he convivido con tres generaciones diferentes de músicos y me sorprende que los de antaño, que hoy rondan los casi sesenta años, muchos aún están en activo y hasta tienen una empresa implicada en el espectáculo en tanto los más jóvenes, de entre veinticinco a cuarenta, la mayoría dejaron ya la música. He tratado con toda clase de situaciones que me han llevado tanto a la cúspide y el triunfo como a las situaciones más humillantes posibles. He sido vilipendiado así como también alabado y, créanme, hoy a todos les agradezco, especialmente a los que me insultaron, porque sin conocer mis limitaciones no habría podido conseguir lo que he logrado.

Salir a tocar ante caras nuevas que no sabes si te aceptarán o rechazarán es algo que te produce mucha incertidumbre pero es una tarea que se tiene qué hacer. Es como salir a la obscuridad a pesar de haber luces, es como probar una comida nueva sin saber si te va a indigestar, o como probar una bebida sin saber a que sabrá o si será peligrosa. Pasar tantas horas aprendiendo a tocar, practicar aún más horas, endeudarte para comprar equipo, buscar jetas para que alguien quiera tocar contigo (ahí disculpen Vassy Courtes, no es contra ustedes), invertir horas de ensayo y hasta el tiempo que se tarda uno en componer la música y en el caso de canciones ajenas aprendérselas no es lo más sencillo. Nadie sabe, no el miedo, sino el terror escénico en determinadas situaciones, nadie sabe las dosis necesarias de adrenalina para poder superar ese vacío en el estómago. Nadie sabe lo que representa tener que lidiar con esa carga cuando el público ya te aceptó y debes mantener el nivel o de otro modo vas a caer al vacío y nadie sabe lo pesado que es asumir el estigma que te marca cuando te has puesto como el estandarte de tu propia creación. A mucha gente le gusta que bailes socialmente al son que esa gente te toca y jamás aceptará que seas tú mismo, que seas genuino y que expreses ideas propias. Y también los más de mis colegas sabrán que es muy difícil estar rodeado de comparsas que no pagarán por un disco ni la entrada de una de tus actuaciones y que muchas veces se molestan contigo porque no tuviste una cortesía permanente con ellos así como sabrán esos colegas que hay quienes piensan que te hacen un favor permitiéndote tocar a cambio de una cerveza o una limosna en una copa en medio del escenario (esos weyes cómo me cagan). poca gente entenderá que ser músico de Rock es una profesión tan respetable y costosa como lo puedan ser la de Arquitecto o Dentista.

No, el ameritar o demeritar a Vicente Corona no me hará mejor o peor, simplemente me hará "Alguien que se fija en Vicente" y hace rato que dejé de sentir envidia por lo que hacen los demás. Hoy me alegro del triunfo de mis colegas músicos y hasta me alegra saber que Vicente, su esposa Wendy y sus hijos Vicos y Nicole, hayan logrado levantar una empresa familiar con su proyecto del Salva Blues Jazz Fest" aunque no esté yo de acuerdo ni con el fondo ni con la forma. Tendría yo que ponerme a a analizar detenidamente si en el fondo no me habría gustado a mí encabezar o ser parte de ese proyecto. Tendría que meditar si en el fondo no soy yo el que ve todo mal. Aún sin estar del todo de acuerdo con la filosofía integral de ese festival, es cierto que al menos ellos ya lo hicieron,

No es al amigo o al conocido al que hay que hacer guerra, en realidad es hacia el interior, hacia esa zona de uno mismo que no se consigue dominar. Todo estriba en la vieja pero cierta frase de "Si no doy, mejor no quito". Así que por esa simple razón decidí disculparme con Vicente Corona, al margen de que mi equipo me lo hubiera sugerido. Decidí que eso de hacerle el caldo gordo a los idiotas lambiscones que lo mantienen al tanto de mis opiniones y que no tienen huevos de reclamarme a mí, es una forma muy estúpida de perder el tiempo. Aparte de todo, ya he perdido demasiados amigos por mi tendencia a decir exactamente lo que pienso.

Así las cosas, hoy prefiero simplemente cantar y tocar mi guitarra.

Gracias.

Messy Blues

13 de junio de 2018

"Rooted Time" disponible en descarga

Finalmente nuestro disco "Rooted Time" ya se puede comprar en digital y en unas semanas más podrá ser comprado en CD y vinil. Después de casi seis años de haber empezado a componer y todo eso pasando por el viacrucis de haber tenido nódulos y toda clase de cosas que se atravesaron, ya, quiso Dios que el disco ya pudiera ponerse a la venta en el primero de sus tres pasos, en ese orden: 1ro.- digital, 2do.- Disco compacto y 3ro.- Vinil. Obviamente por internet las canciones no se escuchan igual que teniéndolas en el equipo (PC, SmartPhone, OS Phone, Tablet, etc.) y probablemente tengan que escuchar los samples de la tienda online con audífonos o un buen sistema de sonido (aunque siempre está la posibilidad de ir mejorando el máster). Total, el disco ya está en venta, cada canción cuesta poco más de un dolar y el disco completo cuesta diez dólares así que creo que conviene más comprarlo completo.

Pero hay algunas cosas que me encantaría decir sobre esto. Primero, la verdad no fue nada fácil desarrollar este disco y no fue por el disco en sí sino por las circunstancias que rodearon su creación. cuando Oly Betancourt y yo comenzamos la idea carecíamos de un lugar para montar el estudio, luego, cuando ya lo hubo, sufrimos algunas traiciones por parte de, se supone, amigos cercanos. Más adelante me enfrenté a nódulos en la garganta y muchos sabrán lo que eso representa, de ahí siguieron algunas complicaciones financieras (hacer un disco cuesta dinero) y al final, cuando lo lanzamos vía Reverbnation (en donde solamente se puede escuchar), el grupo ya no tenía bajista y nos tomó algo de tiempo conseguir que Héctor Melgarejo, el actual bajista, estuviera disponible. Sin mencionar entre todo lo anterior que sucedieron las fatalidades que todos conocemos en Septiembre de 2017. Al final las cosas se complicaron y hubo que hacer muchas devoluciones de dinero a empresarios que se habían interesado en una gira apoyando el disco.

Aunque ahora tendremos que volver a empezar con el asunto de la gira en forma, me alegro de compartir con ustedes que "Rooted Time" finalmente ya está a la venta.

Muchas Gracias por el apoyo!

Los quiere:

Messy Blues

12 de octubre de 2017

Cuestión de fe y compromiso

Creer, la fórmula; hacerlo bien, la clave.

Como diseñador gráfico involuntariamente analizo los anuncios de todo tipo y estoy convencido de que la publicidad en los últimos veinte años no es mala, es terrible, simplemente terrible y lo gracioso es que actualmente hasta hay cursos para mejorar esa "terriblez" y así enfocar la publicidad a lo más terrible posible. No obstante me he llevado muchas sorpresas, gratas, en casos que me encantaron, tal es el caso de esos anuncios de "Volvamos a ser hombres" (y no es homofobia, aclaro, yo siento mucho respeto por esa comunidad), los anuncios de Nescafé y uno muy peculiar de AXE cuyo slogan es "No debería funcionar pero funciona", aparte de los anuncios de Tecate en donde corren la canción "Highway Star" de Deep Purple, uno de mis grupos favoritos de Hard Rock. Pero voy directamente a aquello de "No debería funcionar pero funciona" y les diré por qué: es el tipo de cosas que definen mucho a la gente que cree a ciegas en algo ante las escépticas mentalidades del mundo "normal". Pero comienzo desde el principio aplicando, para variar, la experiencia personal.

Hace unos días tuve una suerte de reunión informal con algunos amigos excolegas (musicales) que hacía ya un tiempo no veía. Uno de ellos comenzó a querer hacer un poco de mofa respecto al tamaño de mi frente, que si bien no soy calvo sí la tengo amplia, y siendo como soy con mi sonrisa sardónica le respondí que al menos a mí se me notaba en dónde comenzaba mi frente ya que él sí es decididamente calvo. La verdad no fue una broma agradable, yo mismo me sentí incómodo, pero habría que tomar en cuenta que este asunto del Rock nos volvió esa clase de "Bastardos elegantes" que solemos ser los veteranos del Rock no comercial y la dichosa broma provocó carcajadas. Sin embargo otro de mis amigos dijo lo siguiente: "La verdad pinche Tona, te ves bastante más joven de lo que somos!". Ah bendita vanidad que satisface el Ego de quienes de por sí lo tenemos algo inflado. Mi sonrisa se extendió de oreja a oreja y solo atiné a dar las gracias pero entonces otros dos de ellos hicieron toda clase de observaciones elogiosas y coronaron con una obligada pregunta: "Qué te motiva a seguir en la música?". Aunado esto a las congratulaciones por el reciente disco que grabé con Vassy Courtes, el aún no masterizado "Rooted Time". Así es, todos ellos YA NO tocan. Se han dedicado a sus familias, sus negocios y/o sus empleos bien remunerados (ventaja que tienen sobre mí, jajajajajaja) y han dejado sus instrumentos guardados y de vez en cuando tocan algo en la sala o estudio de sus casas para recordar viejos tiempos. En una reflexión básica me preguntaría a mí mismo: "Será ya tiempo de dejarlo?, es el momento de rendirse y tirar la toalla?" pero mi madre no parió ningún hijo idiota ni conformista. No soy de los que se rinden y no me intimido tan fácilmente ante situaciones adversas, suelo, eso sí, reinventarme y seguir adelante tomando la experiencia anterior para no cometer la misma clase de errores y quedarme con los aciertos pero, más importante aún, seguir creyendo en lo que hago.

Un necesario colofón adicional. Tuve la puntada, previo a la reunión mencionada, de hacerme de la amistad de una persona joven a la que difícilmente podrían gustarle el Rock que me gusta y el Rock que toco (de hecho creo que me tolera por cortesía, jajajaja). Es ciertamente de una generación bastante más joven -mi hijo mayor tendrá su edad- y su profesión es bastante cerebral y al mismo tiempo práctica, es decir, científica en contexto integral. Ahora bien, días después de la reunión multicitada regresé de andar visitando promotores (para la gira de Vassy Courtes) y sentía cierta sensación de ansiedad, ganas de huir, salir corriendo y de alejarme un poco del ambiente de firmas y elogios inmerecidos. Necesitaba, primero un diálogo coloquial y luego un juicio imparcial, frío, fresco y seco, incluso hasta en cierto modo "intolerante" que me devolviera al planeta tierra. Alguien que me dijera: "No hombre, tampoco te infles como pavo real, eres tan humano como cualquiera". Aunque el amable lector no lo crea, los ególatras también necesitamos tocar la realidad. Así las cosas mi primer impulso fue ponerme a tontear en el celular y saludé a esta persona que mencioné al inicio del párrafo y le manifesté mi sentir. Supongo que debe ser una piedra en el zapato recibir mensajes de un sujeto tan latoso como suelo ser yo pero esta persona, educada como siempre, supo sostener un diálogo que no me dio por mi lado sino más bien logró darme el puñetazo psicológico que yo necesitaba. Antes de que esto suene a que "me puso en mi lugar", no, no nos equivoquemos, simplemente dio su punto de vista desde el ángulo que a mí me gusta: objetivo, profesional e íntegro (sus defectos debe tener la persona como buen ser humano pero yo siempre me quedo con las virtudes). Su última respuesta ante mis lloriqueos respecto a la frivolidad fue la siguiente: "Pasa algo similar en todo así que es (cosa de) acostumbrarse". Muchos de mis idealistas amigos habrían protestado airadamente ante esa respuesta. Dirían que es una respuesta muy Milennial y muy fría pero no, en realidad es una de las mejores respuestas que he recibido y en términos profesionales esa persona tiene mucha razón, todas la profesiones, redundando, suelen moverse entre ambientes unos muy reales como otros frívolos y bastante metalizados, aparte de que leí entre líneas que ella sufre del mismo mal muchas veces. Como se lo dije yo a esa persona, visto desde esa perspectiva suena bastante lógico, y lo es.

Pero di esa vuelta a la manzana por una razón objetiva: Por un lado Creer en lo que uno hace, por el otro, Hacerlo debidamente. Esto conjunta el juicio de que a pesar de todo y de mi muy humano sentir sigo creyendo en la olla de oro al final del arco iris, en la luz al final del túnel y en el amanecer al final de la noche. Creo muy convencidamente que subirse al autobús es por alguna razón, no solo por hacer algo y ya. Cuando yo comencé a tocar la guitarra me enfrenté a muchas opiniones, a toda clase de estas, desde los que me decían que era un Maestro y apenas si yo tocaba tres acordes hasta los que de entrada me recomendaban mejor tomar la guitarra como un mero pasatiempo -y hasta hubo quienes me aconsejaron dejarla-. En esos años sufrí muchos desprecios y humillaciones y de hecho me volví bastante frío para tomar esos criterios externos. Me volví como la ranita de la fábula, aquella que se cae al charco pero por estar sorda no escuchaba a los demás animales decirle que se ahogaría y, por el contrario, pensó que le decían que ella podía y saltó a la superficie -ya se que las ranas nadan, es sólo una fábula, eh?-. Así me volví, bastante autócrata. Aún así también supe filtrar el criterio negativo del positivo y decidí que yo quería tocar la guitarra. Pero No quise tocarla solo por tocarla y conformarme con eso y lo explico lo más fácil y sencillo posible. Pienso que si algo te hace feliz tienes por ende que disfrutarlo y vivirlo, ir más allá de lo que ya conseguiste, siempre avanzar y mejorarlo, cambiarlo, hacerlo más amplio aún, sea cual sea tu sueño (siempre y cuando no sea para dañar a nadie y a nada más, digo). Hay una película, "Jamaica bajo cero", en la que un grupo de jóvenes de Jamaica quieren participar en una carrera de trineos a nivel olímpico. Suena bien, no?, pero resulta que las competencias de trineo se practican en lugares donde hay nieve y Jamaica no es precisamente el país más frío del mundo. La cosa es que, contra viento y marea, estos jóvenes logran llegar a las competencias y, en la habitación de hotel, uno de ellos coloca en el espejo del tocador una fotografía del palacio de Buckingham a la vez que dice: "Algún día yo viviré ahí". Acto seguido es objeto de mofa y hasta humillaciones de uno de ellos quien le aclara que se trata de un palacio oficial de la monarquía Inglesa y toma la foto y la arruga tirándola al cesto y repentinamente otro de ellos le reclama al agresor, recoje la foto y la estira, se la devuelve al soñador y le dice: "Ninguna meta es imposible, toma, sigue soñando con tu palacio porque soñar y trabajar te hará llegar a tu palacio, tarde o temprano". Siendo el cursi que suelo ser sobra decir que estaba hecho una Magdalena con esa escena. Escena que vi en 1995 y que, desde entonces, formó parte de mi mentalidad: Seguir soñando con mi palacio.

Pero solamente soñar no basta, no señor. Para alcanzar esa meta es muy probable que tengamos que morder el polvo más de una vez, ascender por cumbres imposibles, brincar sobre pantanos lodosos, defenderse de manadas de lobos, engañar a los buitres que sobrevuelan esperando que caigas, llevarse una que otra paliza ideológica, alejarse de personas que amas, ser señalado como loco de remate y muchas cosas bastante dolorosas. Suena bastante poco atractivo, no?, pero así es, los sueños que valen la pena no suelen ser nada sencillos de alcanzar y eso te obliga a hacer bien las cosas y, con hacerlas bien, me refiero a encontrar la metodología adecuada, otorgarle calidad, dignidad y valor. Si crees firmemente en algo también deberás aceptar el precio que implica y darte cuenta de que nadie es bueno en nada solamente por casualidad o porque hayas sido bendecido por alguna clase de virtud mágica. Es cierto que cuentan la vocación y el talento, y mucho, pero definitivamente no son suficientes para alcanzar la meta, se requiere mucha determinación y muchas veces hasta hígado y corazón de piedra. Habrá quienes se valgan de métodos rápidos para alcanzar dichas metas y hasta lo lograrán pero definitivamente las metas alcanzadas que trascienden y se quedan son las que te costarán un precio muy alto: Sangre, Sudor y Lágrimas.

Y, el otro lado de la moneda. Si se determina alcanzar un sueño, entre más difícil es mejor, vale más la pena. Debe rayar casi casi en lo imposible, bueno ok, no tanto, pero sí debe ser de esa clase de sueños que a uno lo hagan feliz y eso también implica un compromiso. Siempre hay que buscar la calidad, repito, y la mejor forma de hacerlo diferente, trascendente, que sirva de ejemplo, que deje legados y que sea importante para los que vienen detrás. No saben, de verdad no lo saben, cuanto bendije en su momento los consejos sabios de otros que ya habían recorrido el camino, así como los documentos de música, algunos incluso en una simple hoja de papel que para mí valía millones en ese momento. No basta con agradecer a Dios o a aquello en lo que creas, también hay que agradecer a quienes decidieron ir dejando el rastro de migas en el camino para que tú pudieras llegar.

Como siempre, es sólo mi humilde opinión personal.

Es cuanto

Messy Blues

13 de septiembre de 2017

El malcriado y su honestidad

La responsabilidad social de un músico de Rock

Tuve la suerte de interactuar hace un tiempo con algunas personas que se declararon seguidores de "Vassy Courtes", me gustó su forma de manifestar su impresión sobre nuestra música y confieso que no me lo esperaba. Es muy grato, llamémosle "muy bonito", que vengan y te digan que "Wow, qué bien lo hacen!" y que hasta te pidan autógrafos pero, con el respeto debido y entero a ellos, no es precisamente el momento de quedarse dormido y poner cara de satisfecho. Cuando comienza a haber gente así es cuando estás adquiriendo una responsabilidad ya que no son personas a las que debas obligar a adorarte, de hecho es al revés, tú debes adorarlos y respetarlos a ellos.

Pero esto va más allá. Yo soy de los que buscan a la gente y casi los obligo a escucharnos. Me gusta tratar personas y mencionarles lo que hago y muchos terminan cediendo más porque los deje en paz pero eventualmente una gran mayoría termina interesándose. Pero se que cuando estoy en un escenario la gente espera algo más que solamente ponerte a cantar lo que ya escucharon en el disco. Estar arriba en vivo conlleva un "Plus" que te hace especial o por el contrario tira por tierra lo que la gente se había formado como opinión y es además la parte en la que la gente conoce al verdadero artista. Y aún más, te conviertes en un ejemplo a seguir.

La música que nosotros tocamos, Rock, es un estilo que suele gustar a los jóvenes y a los adultos jóvenes (y claro, a muchos adultos maduros) pero en el caso de los primeros eres su ventana al ejemplo. Si sales al escenario vestido en garras, diciendo groserías y siendo la DIVA, ellos se formarán ese criterio para bien o para mal y algunos te seguirán pero muchos otros te van a etiquetar y eventualmente será algo que ellos no recomendarían. La conducta vandálica basada en el ser contestatario es algo que pasó de moda hace mucho y estaba bien en una Europa que salía de los costos de guerra en aquellos locos años 60. Estaba bien cuando había algo a qué rebelarse y hoy nadie puede darse el lujo de revivir ese monstruo. Ser músico de Rock hoy es más exigente en términos de clase y buen gusto sin dejar fuera la disciplina y el compromiso pero incluso alcanzando un cierto nivel (ah cómo odio ese término) ya muchos son los que te observan y de cómo te comportes es que pierdes o ganas adeptos. No es una religión ni una secta, aclarando, pero sí es una propuesta la que estás lanzando.

Cuando llegan chiquillos de cierta edad adolescente y te dicen que lo haces bien me siento un poco aterrado. Es como un maestro de preparatoria que en ese momento ha conseguido ser el tutor ideológico del alumno que realmente quiere algo de la escuela. Así esto, vienen contigo y te ven como algo que les gusta y/o que les gustaría hacer y es ahí donde adquieres esa responsabilidad. Hasta hace poco yo solía ser bastante hablador en mis blogs y en mis actuaciones pero comencé a descubrir que cada día había más gente enfrente de nosotros. Cada día parecía multiplicarse la cantidad de personas que les gustaba lo que hacemos y decidí hacer más patente mi respeto.

La gente no viene a ver si eres el mejor (aunque te lo digan) ni a que hagas alarde de ser un virtuoso (aunque lo seas), la gente viene a verte para que les hagas sentir algo especial con la música que hagas y toques y si se vuelve tu seguidora esa gente entonces ya has adquirido un compromiso casi nupcial que te obliga moralmente a no fallarles, a cuidarlos en la salud y la enfermedad, a amarlos, a respetarlos y serles fiel por el resto de tu vida. Si eres un músico de Rock no la tendrás fácil porque, tú y yo lo sabemos, es la música más honesta y solidaria del mundo y no encajan las mentiras y por ende nunca jamás podrás engañar a un público que sabe de calidad y que sabe de posturas sociales. Jamás podrás engañar a un público que, basada en lo que ha aprendido, descubrió calidad y buen gusto en lo que haces. Esto no es un pacto ni con Dios ni con el Diablo, es de hecho algo más comprometido.

Ser músico de Rock te da cierta libertad de ser "Funcionalmente Mal Portado" pero al mismo tiempo te obliga a respetar tu honestidad y podrás usar el cabello hasta los hombros, piercings, tatuajes y todo eso pero jamás podrás ser deshonesto con la gente que te ha puesto en el lugar en el que estés. Particularmente cuando ya es un público a consdierar.

Somos los músicos de Rock, los Malcriados Honestos.

Messy Blues

12 de septiembre de 2017

Cuestión de ética

Cuando la categoría no deja de mantenernos a flote

Acepto que en buena parte de los años 90 yo fui bastante insufrible a la hora de emitir juicios hacia mis colegas musicales coterráneos (cuando vivía en Salvatierra, Gto.) y me convertí en un ente bastante odiado por ello. Aunque nada justifica eso, también es verdad que había ciertas razones para haber actuado así ya que el entonces líder de mis colegas del otro grupo, en concreto el guitarrista, nos metió a nosotros algunas zancadillas y yo como buen idiota temperamental que soy arremetí contra todo el grupo y hasta algunos de sus simpatizantes. A juzgar por los resultados, creo que no les hizo mucha gracia. Al final terminé madurando y acepté mi mal comportamiento y a lo largo de este tema explicaré poco a poco por qué.

Hoy en día soy el mismo rufián que todos conocen pero acepté eventualmente que nada es más íntegro que la ética profesional y fue el derrotero que preferí seguir. Es cierto, muchos de ellos aún me odian y aunque no los culpo -del todo- también tendrán que aceptar que hubo muchos intrigosos detrás de todo eso. Pero, ¿ética?. Muchos hablan de profesionalismo, de ser los mejores, de tratar de alcanzar categorías de un nivel social alto y pueden tratar de comerle el mandado a su competidor por el simple hecho de ganar y no de ser calificado. Comparé a propósito por todo esto aquel mal detalle del guitarrista de cabello prematuramente canoso que fue a la oficina del empresario que nos iba a contratar a nosotros para hacerse de esa actuación y dejarnos fuera. Cuestión de ética, o falta de la misma, y creo que varios de mis colegas coincidirán conmigo. Así es mucha gente, para ellos no es cuestión de mantener la calidad sino de acaparar mercado y tal vez en lo comercial y empresarial sea válido, por decirlo así, pero en lo profesional no lo es tanto. El profesionista se debe a su vocación y a su ética y debe evitar en lo posible verse implicado en prácticas poco recomendables.

Ayer platiqué con la chica que, de una manera u otra, me ha orientado mucho en el cuidado de mis perros labrador y siendo como soy, bastante terco, le insistí en que fuera ella quien se convirtiera en la veterinaria de cabecera de ellos. Aquí viene lo interesante. En un estilo por demás categórico y bastante profesional de parte de ella, me indicó que su especialidad no son los perros y que ella preferiría respetar esa área para sus colegas que sí lo hacen. A pesar de ello me tranquilizó diciendo que sí me seguiría orientando en qué hacer en casos de emergencia (y los perros siempre lo tendrán a uno en jaque porque son inquietos como el diablo) y su amable disposición no se contrapuso con algo bastante importante: El Respeto a su Profesión. Quedé muy impresionado por ello. honestamente he conocido poca, muy poca, gente comprometida de esa manera con la ética y me congratulé de haberla conocido (y espero no haberle caído mal).

Pero lo cierto es que este es uno de esos casos de integridad que ponen el ejemplo. Es una manera que tiene la vida de devolverte la fe y de decirte que aún existen personas que valen la pena así como que la vida también te recuerda esas veces en que tú no has sido tan ético que digamos y frente a esto puede uno avergonzarse un poco. Pero algo diré a mi favor, yo actué en defensa propia y aprendí a respetar esta profesión, la música, y comencé a dejar mis demonios en el camino porque me estorbaban, porque me hacían daño, porque me destruían. Por personas como esta chica veterinaria aprendí que la vida no te regala nada pero tampoco te pone imposibles. La vida siempre tendrá un lugar para ti pero te obliga a que lo descubras y la única llave que puede abrir la puerta que te toca está compuesta de dos elementos muy importantes: La integridad y la ética, sin eso es poco probable que logres algo y si lo logras sin esa fórmula, estoy convencido que poco durará la alegría.

Pasé el resto del día de ayer, después de la charla con la chica mencionada, con una grata sensación. Al único profesional médico que había tratado últimamente con esos principios es mi dentista (ah y a mi abogado, jajajajaja) y pensé que ya las cosas se manejaban de otra manera. Es bueno apreciar que todavía hoy hay gente que conoce positivamente sus metas, que sabe lo que quiere y que su método para alcanzar todo eso se basa en esas herramientas tan vitales. Me alegra mucho tener de frente esa clase de ejemplos y me alegra mucho que la vida me los ponga en el camino. Es muy vigorizante -moralmente hablando- saber que también hay premios a la esperanza.

Desde este espacio personal felicito de corazón a la chica veterinaria.

Es cuanto

Messy Blues

7 de agosto de 2017

Mécanica Mental

No teman reinventarse

Hace poco publiqué algunos pareceres míos sobre la reciente publicación del disco "Rooted Time" del grupo en el que toco la guitarra y también grazno, perdón canto, Vassy Courtes, y fui increpado por mis mánagers por agredir a una persona. Leí y releí y nunca vi nombre alguno, sí decía algo a alguien pero no mencioné su nombre, ni siquiera su nick pero, por una parte fue bueno que eso sucediera, mis manejadores me salvaron de mi propio veneno y muchas veces es mejor quitarse pesos de encima. Y eso hice, me quité un peso de encima, tomé lo que no me sirve y lo arrojé al cesto y de verdad, yo mismo pensé que eso era un argumento del Coaching Coercitivo pero no, realmente funciona quitarse de encima lo que sólo causa molestias y sufrimiento. Pero ese menso al que ataqué, lo acepto, no fue el único que me dio una gran sorpresa en mi vida. Como él, hubo más personas por las que yo habría salido a rifarme el físico de ser necesario pero que al final terminaron cagándome encima.

Descubrí que muchas de mis teorías son fundamentalmente ciertas y que a veces uno se convierte voluntariamente en la esponja que trata de absorber las carencias morales de otros y eso a la larga resulta el peor de los errores. En el caso de él, el del "otro nivel", yo le convencí que él podía tocar el bajo eléctrico y le hice creer en él mismo y lo único que logré fue inflar su ego y su soberbia que al final se volvieron en mi contra. En el caso de otras personas, me di cuenta que sólo conseguí ponerle alcohol a sus dañadas autoestimas y barrieron y trapearon el piso conmigo. Aquí viene lo más chistoso, alguna de ellos me enfatizó exactamente cual era su posición con respecto a mi posición en términos, acepto, bastante humillantes pero acepté mi parte. Entiendan la lógica, cortó toda relación conmigo después de su victoria moral muy a pesar de que yo acepté sus argumentos de manera cordial. Odio a los malos perdedores pero definitivamente son peores los malos ganadores. Con eso, ella hizo pírrica su victoria, vaya manera de auto descalificarse

No es importante quién me hable o quién me deje de hablar, siendo como soy es más fácil que sea yo el sangrón, pero es verdad que uno suele reencontrarse con esas cosas que lo lastimaron a uno de niño y/o adolescente. Pareciera que existe una suerte de masoquismo funcional en la forma en que uno se desempeña con las personas a las que uno busca para establecer un vínculo afectivo, bien sea amistoso o bien sea sentimental -y desde luego no estoy cuestionando mi actual situación sentimental, para que no me la hagan de tos con eso-, pareciera también que hay una parte de nosotros que busca afanosamente reencontrarse con esos retos sin darse cuenta, lo malo es que, lejos de enfrentarlos y vencerlos, vuelve uno a caer de la misma manera en que eso mismo lo hizo en el pasado. Mi amigo Luis Torres (alguna vez colega, hoy retirado) opina que yo tengo un cierto talento para buscar personas psicópatas y aún hoy opino que exagera, sin embargo es bien cierto que suelo tener cierta atracción por la gente que tiene problemas de ubicación social.

Pero la verdad eso no es importante ya. Confieso que después de ese desencuentro de la victoria pírrica de la otra persona descansé bastante, me caló su dimisión pero me sentí tranquilo. De repente me di cuenta que estoy tratando de hacer que mi vida flote adecuadamente y que me había cargado lastres que no necesito y eso se debe al vicio que solemos tener de aferrarnos a personas y cosas en su concepción idílica, misma que nos forjamos nosotros mismos fantaseando siempre, como en un cuento de hadas o una historia de final feliz. Ese es el punto. Nadie es culpable de nuestras desgracias aunque muchas veces hasta lo intenten, el verdadero culpable de nuestros malos momentos es el instinto de uno mismo respecto a establecer situaciones ficticias basadas en ideales mentales alejados, por mucho, de la realidad. Nadie se da cuenta de sus propios errores ni está dispuesto a aceptarlos cuando sí se da cuenta y eso es todavía peor que el daño que pensamos que nos hacen los demás.

Nunca habrá una persona lo suficientemente mala, y me refiero a nuestro círculo social, que decida portarse mal con uno ya que la gente que nos rodea tiene su propio mundo igual de frágil y absurdo que el de uno y, visto detenidamente, resultan más frágiles y mas susceptibles de daño que incluso uno. El vicio de culpar a otros y de acusarlos de lastimarnos o perjudicarnos es un acto adelantado de negación a nuestras "zonas erróneas". Yo mismo solía ser un insufrible criticón. Para mí, mis colegas musicales eran unos tontos, todos, nadie era lo suficientemente bueno y los criticaba muy feo cada que podía, los descalificaba y hasta me burlaba de ellos. El día que conocí a alguien peor que yo fue cuando me di cuenta que "Lo que me choca me chequa" y me puse a hacer un autoexamen mental decidiendo que tenía que modificar mi forma de ser. Al final descubrí que mis colegas sí son bastante buenos. Eso es exactamente lo que sucede en estos casos, hay cosas que uno hace mal pero nunca las acepta. Al del otro nivel, a la de la victoria pírrica y a otros no tengo que perdonarlos, más bien creo que tengo que entenderlos porque hasta el momento yo no sé si de alguna manera yo provoqué sin darme cuenta alguna situación que a ellos los pusiera mal -en el caso del otro nivel me da igual, jajajajaja-. Debo entender que al menos yo conozco el piso donde estoy parado y aunque eso me da ventaja, una regla marcial de honor es "Respetar al caído" y en todos los casos el caído no fui yo, fueron ellos.

Odio aquello de "Ahora estoy en paz, muy tranquilo y veo al mundo a través de la cordialidad", porque yo no soy así, soy un bastardo que actúa como si el mundo sólo existiera para mí aunque definitivamente no estoy en guerra con la gente, me gusta esta vida, me gusta ser quien soy y me gusta lo que hago. Pero estas caídas en el lodo son ese tipo de mensajes de la vida (o pueden llamarla Dios o como ustedes quieran) de que uno debe siempre buscar funcionar con la vida tal y como nos gusta que la vida funcione con nosotros.

Hoy no soy el mismo de hace diez años y me alegro. Reinventar todo lo que hago y expreso no es una opción, es una necesidad y para ello debo, como dije, sacarme la basura de encima y seguir adelante o, de ser necesario, volver a empezar. Como dice Silvester Stallone en su personaje del camionero "Halcón": "La vida no da nada a medias, si te caes te vuelves a levantar" y aunque yo no caí, al menos no me siento vencido por nada ni por nadie, me atribuyo mucho la idea de que en todo camino, por difícil que sea, lo importante es mantener la meta y seguir adelante.

Es cierto que todos sufrimos, mucha gente en este momento no tendrá un bocado o está en una deuda o enfrenta alguna enfermedad, pero todos en algún momento sabemos que la batalla que se pierde es la que no se intenta. Alguna vez leí que el único lugar de la ciudad en donde la gente que está ahí no tiene ningún problema es el cementerio y eso es enfáticamente -y tétricamente- cierto. Así que las nubes negras no siempre estarán en el cielo y no siempre las cosas van mal, el punto es encontrar la opción adecuada para seguir de frente y ello es una responsabilidad con uno mismo a la que no se debe fallar.

Si bien en su momento hice berrinche por el desconcierto que esas personas me causaron, también es cierto que soy de los que eventualmente dejan ir lo malo y retoman lo bueno. Reinventarme es algo que suelo hacer cada determinado tiempo y eso, créanme, me ha servido de mucho. Irse a refugiar como ermitaño y escaparse de uno mismo es una manera de negarse a la responsabilidad que tienen los individuos de establecer su propio mundo en función del resto del mundo que, al fin y al cabo, es lo que les da lo que tienen. Ese es el punto final, me gusta vivir y me gusta vivir bien pero también tengo que poner de mi parte si no, como la apéndice, me convierto en un estorbo, en alguien de quien los demás huyen como a la peste. A esas altura, yo les llevo terreno de ventaja a los que me hicieron sentir defraudado pero como yo sí soy un buen ganador, dejaré patente que de verdad, si los lastimé, perdón, si me lastimaron, ya lo superé.

Es cuanto

Messy Blues